domingo, 28 de septiembre de 2008

Borrador de agua

Tras de la persiana llega a verse el puntillismo del agua. Más que su plasticidad, me avisa de su llegada, el sonido: palo de lluvia que busca otras canciones en semilla liquida para seducirme.
Mientras, el dolor se mitiga en el hallazgo de la escala musical de la gota en los tejados y azoteas, tan disimil de la humana; los truenos son platillos. Y si el dolor se concentra en sí mismo, genera una tonada minimalista, casi silencio del lamento, que humedece la vista y entra por el caracol al oído para ser filtro de las lágrimas y eco en la curva de su resbaladilla interna. Si hubiera una laguna formada por aquellas gotas, cada nueva gota daría otra sonoridad, haría a la laguna fuente donde el agua cae en acorde.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Cuatro borradores inconexos.

1

-Para cuando vengas, las cuentas del collar se habrán salido del cordel transparente. Cada cuenta será una fragmento de mi cuello, el cual pudiste haber tenido entre tus labios.- Te distraes, crees que bromeo, soslayas. Llevo el hilo a mis incisivos, lo muerdo, se rompe, caen las cuentas. Volteas. Los lapislazuli esféricos, sin reflejo ruedan en el suelo. Te levantas, me miras, te acercas. Finalmente liberado de artificios, lo besas, y con cada beso una cuenta de piedra baja el escalón y cae en la alfombra. Se fragmenta el collar para dejarnos de ser fragmento, por un instante.


2

Cuando camino las calles, el edificio anterior al que miro se disuelve, se desmorona como la piedra que toca el agua e irrumpe en el inverso del paisaje. Si regreso la vista, la piedra pasa y vuelvo a ver el paisaje, intacto. Mis ojos son un estanque, donde los paisajes aparecen y se irrumpen a sí, sucesivamente. Cuando el estanque ondea, es que hay peces que quieren deletrear la superficie.

3

¡Mira, en lo alto de ese edificio de cristales, se ve la sombra de un hombre! ¿Puedes verla? Concentra tu mirada allí, en el columpio de madera.
-No Marcelo, esa no es la sombra de un hombre, es el engaño de la luz que nos da siluetas-

4
En un consultorio, una paciente espera cita, mientras lee en una revista edificante para mujeres, las siguientes lineas.

-Si le digo que sí desde la primera vez, creerá que soy fácil y no me tomará en serio, si le digo que no, quizá lo pierda para siempre ¿Cómo puedo decirle que no sin que pierda el interés? Tete

Respuesta de Iván Corazones:

Querida Tete:

Pídele un tiempo para pensarlo: no más de una semana. Haz algún gesto que le haga dudar más de un sí que de un no. Ya no estamos en el tiempo de tu abuelita Tete, los hombres han cambiado, pero entiendo tu miedo amiga se soluciona fácil con psicoanálisis. Por lo pronto, si es que la repuesta aún te ayuda, te digo que pidas tiempo, y llegues fragante a la siguiente cita, con unos zapatos nuevos y un vestido de moda, conciéntete un poco, y no dudes de ti amiga, no dudes.

Ella cierra la revista y piensa en una canción de Molotov la canta entre dientes "Matate Tete que te mates Tete, te digo que te mates que te mates Tete."

¿Señorita Esther Suarez? -¡Dígame!- ¿Es su primera cita?- Sí- El psicologo Ivan Reyes la espera, aquí tiene un breve formulario, por favor llénelo antes de pasar.- Gracias.

Tache con una cruz cierto o falso.

¿Problemas de decisión?
¿Problemas para comunicarse con los padres?
¿Problemas para comunicarte con la sociedad?
¿Problemas de aceptación?
¿Toma alguna droga o tiene alguna adicción?
¿Ha intentado atentar contra sí misma?

Aquí tienes una salida a tus problemas. Confía en ti misma. Libera tu alma.

-Este..., señorita, voy al baño, ahora le traigo el cuestionario- Y Tete corrió escalera abajo hasta arrollar los escalones.