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Mostrando entradas de enero, 2010

Lázaro y sus mujeres

Levántate Amargura, cada vez tenemos noches peores. Tu y yo desnudos en la misma cama no provocamos marea alguna, ni baja ni alta, es peor que el Mar Muerto, pe-or-que-el-mar-muer-to, ¿me oíste? Ya es tarde, tengo que ir al trabajo. Mi secretaria Dolores me espera con un fajo de papeles mayores al fajo de mi salario. Y luego además te ladeas del otro costado. Ayer hablé con Angustia, mi jefa, te he hablado de ella. Es una mujer hombruna y parca. Habla con monosílabos y si acaso articula más palabras es en las juntas donde re-mar-ca-sus-pa-la-bras-co-mo-pa-ra-ha-cer-nos-en-ten-der -cual- ni-ños-de-pri-ma-ria-su- man-da-to . Tiene una voz chillona inaguantable. Y hoy hay junta..., ¿sabes lo qué es eso?, de dos horas. Levántate, floja, de por sí no me das placeres y para colmo te quedas allí echada. Yo que quisiera mi desayuno, mi taza de café caliente, unos huevos a la mexicana. Está bien, bajaré a hacérmelos yo. Desde que se fue Prudencia, no hay buena comida aquí. Y tu sólo me gritas,…

Supuestos

El tedeum de los pájaros:
oración guardada en el bambú de un dios espiga.
Escucha el trino, su tránsito.
Seis de la tarde,
deslagaña pensamientos.

No contempla afuera desde días.
Desconoce los accidentes de la mañana:
que el restaurante de la esquina cambió de nombre,
que alguién habló en tres ocasiones buscándole,
que el atardecer se fundió en violeta metálico.

Las calles fueron imagen adentro,
avenidas en siga recorriendo la cabeza,
detonantes de realidad ante la salida de todos sus pasos,
pausas:los que caminan, los que ruedan, los que acechan
los que preguntan-
¿Sabe usted llegar...?
No, sí, aquél sabe.

Escucha el tedeum de los pájaros
de pronto ruido ajeno al manumiso.
La noche le deja un secreto en su oído

Libérate de tu libertad.