domingo, 15 de abril de 2018

Clamor Sirio


 Encontré esta selección de poetas nacidos en Siria; publicados en la revista Nexos hace dos años. Leerlos me dio una clara imagen de lo que siguen viviendo dos años después. Los poetas dadaístas solían hacer juegos en los que reconstruían con versos de poetas clásicos, un nuevo poema. Siria es una tierra de poetas, busquen sobre esto y aparecerá un mundo para ustedes. Construí este poema como muestra de protesta por lo que sigue ocurriendo en Siria, y como un gesto de hermandad. No seguí el experimento dadaísta con exactitud, ya que ellos metían en una bolsa oscura los versos, los revolvían y los pegaban como salieran; yo escogí la continuidad de los versos. Los coloco en cursivas y con un tipografía distinta por poeta. Comparto los poemas originales. Recomiendo ampliamente su lectura.


Clamor Sirio


Su rostro cansado está cubierto de polvo
pero su alma brilla

      — Nada… se me ha caído un vaso de la mano… Hay un chico que dibuja un avión
sin alas y una mujer que le lanza mis ideas al viento.
¿Hay algo más deseable que fragmentarse en rimas?.
Era más pequeña que una muy pequeña
cuando supe que la vida era una herida.
Te escribo desde la frontera de las masacres.

En otra calle un joven
en la flor de la juventud
quiso irse a la guerra
pero se peleó con su sombra
y su sombra volvió sola a casa.



Poema construido con versos de Dara Abdallah, Maha Becker, Nessrin Karam al-Khoury, Widad Nabi, Raed Wahsh, Khaled Soliman. 

Salvia de poemas sirios

viernes, 13 de abril de 2018

Mirada



El yo de hoy no es el de mañana
dices
absorta en música,  en letra.

Te miro así,
nos borran los minutos
y te recuerdo instante.

La sala resguarda tu sueño,
me preguntas, mirada,
el mío
entre silencio y sonrisa.

Tu, silente
yo, un vacío.


Reconocernos
al vuelo,
destejer el presente;
sentirte, mujer profunda
nacer de nuevo en tus ojos

y en ese temblor
desatarse mi piel
para nombrarse otra
por tu mirada.

Verano, 2007

lunes, 12 de marzo de 2018

Agua de vida

                     
Llegué a la fuente
tras mucho navegar;
Jesús mi brújula.

Abrí la puerta
y sentí el abrazo
de un buen refugio.

Y no escuché,
entonces moribunda:
"Será tu hogar"

Lo sabe ahora
mi fe, borbotón de agua;
Vida debida.

Percusión



Me pides ser fuerte
y soy vulnerable;
como la guitarra si la tañes
como bailarina que danza
como una mirada sostenida.

No me hablas si me justifico;
cuando la hoja en blanco pide ser justificada
cuando tantas injusticias piden justificación
cuando la violencia no requiere justificante.

No me hablas porque sigo a Jesús;
porque venció vulnerable
y con su acto fuimos vulnerados
porque piensas que tu no sigues nada, ni a nadie
porque la mente igual produce tiranías.

Me pides que me centre;
donde no mire a los que nadie mira
donde “nadie” piensa si es “alguien”
donde el centro es  división política.


Te preguntas quién soy si me vulnero;
¿quién fue más porque escondió la mano?
¿quién fue más por corromperse a una máscara?
¿ quién fue más porque desmembró a una mujer?

No quiero ser más.

¿Cómo le pido al guitarrista que no taña?
¿Cuándo dejamos de decir basta sin que fuera un juego?
¿Dónde sigo escondiendo esto?
¿Quién me miente que no siente?

Yo no miento al declararme vulnerable
pero al decirlo todos sacan su escudo
y se esconden;
el viento agita mi vestido
tiemblo por su recorrido adentro.

Descubro que soy un cuerpo
donde repercute el mundo;
propagado en una Triple Percusión.  


27-feb-2018, CENART, CDMX.

domingo, 31 de diciembre de 2017

A Jesús

Amado Jesús:

(1)    Hace nueve años debí escribirte, agradecerte por mi vida a diez milímetros de perderla, alabarte desde entonces. No es posible entregarte la vida sin renunciarla antes. Buscamos revolucionarnos en muchos lados sin reconocer que para generar una revolución afuera, debemos primero crearla en nosotros;  no podemos hacer un cambio, una revolución si esta no ocurre en nuestro interior. Y no podré hacerla sin Ti. No quiero justificarme, porque no tengo cómo, por esos años en silencio, sin acto. Es posible que hayan tenido su razón de ser, la cual Tú sabes mejor que yo porque  me conoces.
     El río resuena con fuerza; un colibrí azul se posa en el agua y vate sus alas de regreso a su rama, entonces sé que me observas. El último año me has mostrado parajes que en mi distracción jamás encontraría, me has unido a amigos que sin Ti no hubiera encontrado. Oigo al río, cuya agua proviene del manantial que al hacerla correr la hace distinta cada vez, aunque el río sea el mismo río; así eres Tú, Jesús,  el mismo en todos en quienes habitas y en cada espíritu diferente. Me ha sido tan difícil entender que el Espíritu guía de distinta manera hacia un mismo fin. Entender que una planta puede 
(2)   nacer en la oquedad de un árbol caído y no hace falta cuestionarse los motivos.
(3)         En cada piedra tocada por el agua te escucho; su música me dice más de Ti que todas las palabras de mi vocabulario.
(4)     Conforme caen las cascadas de agua pienso en nuestra caída, en nuestra soberbia, la mía; en creernos con la suficiente soberanía para matarte. Ojalá tuviésemos la misma suavidad que el agua al caer, pero somos duros.
(5)      Perdóname, Jesús, por buscarte sin querer encontrarte, con un temor inadecuado o con rebeldía; pensándote lejos cuando estabas cerca y yo perdida en mi misma, en el mundo.
     Cuando venía al río con mi prima Esther; andar por las piedras río adentro era una alegría. Camino por el agua y voy con preocupación, hasta que recuerdo que eres Tú quien abre el camino. Qué tiempos niños aquellos recorriendo al río; mi padre terreno risa y risa con nuestra osadía. Contigo recuperaré  esa osadía.
(6)        Quiero adentrarme en tu amor, Amado, comprender a quien con libertad dependo; reconocerme en las batallas a las que en Tu ingenio me llamas.
(7)       Por alguna razón quise aferrarme al mundo, cuando tras años de parcial aislamiento entré en él. Ahora me doy cuenta que sólo apartados de él podemos acercarnos en verdad a él de una forma distinta, en Tú Verdad. Aunque queden silentes, desoladas las ruinas que construimos los humanos, el río suena.
(8)        Cuando converso contigo el sol nace en mí y sobre el río. Sus rayos dan claridad al agua. Quiero que Tus cascadas nazcan de mí el resto de mi vida.
(9)         Como las ovejas llegan tranquilas, sin pesares a pastar a orillas del río, como el becerro al trotar en el agua, encuentro la fidelidad, la confianza. Los humanos somos inseguros, hay algo por lo que dudamos con frecuencia. Jesús, cuidaré que mi fe sea firme, sin divagaciones; que seguirte sea mi seguridad, mi refugio, mi cambio. Hasta el fin de mis días corra Tu río en mi sangre. Quiero entender las notas del agua, para adorarte.
***
(10) Es el último día del año. Desde la banca del jardín veo los primeros brotes de las hojas de la higuera, veo al alcatraz blanco que inclina su belleza, y pienso en el otro jardín, el Tuyo, en mi adentro. Recuerdo algo de tu Palabra esta mañana: somos vasijas de barro de las que brota Tu luz; la luz también echa raíces.  También llega a mi memoria el segundo paraje de ayer en los Dinamos: el árbol caído en cuya oquedad nació una planta y te veo en el otro jardín, en mi adentro, el que pareció desierto en algún momento del año; sembrar plantas, árboles, flores nuevas. Te imagino en cada taller que somos cada ser humano al que has tocado y agradezco por la paz y la batalla que nos das; agradezco porque siento Tus manos, Tu Arte. 
    Agradezco por las comunidades que me has dado: el magisterio, la creación en danza o por escrito. Somos Tuyos libremente y esa es nuestra paz; eso es algo que quien no te conoce no entiende; nuestra paz es pertenecerte en libertad, sabernos parte de tu Justicia, saber que lo que Tú sabes, lo sabe el Padre y nos permite comunicarlo nuestro Espíritu. Cada uno de los que te seguimos somos uno solo: en Tu justicia, en Tu amor, en Tus propósitos: un solo organismo vivo. Somos vida en ese jardín; también cada año nos mueren y nacen hojas y frutos nuevos. Gracias, porque me has sembrado en Tu jardín de nuevo
.  

30 de diciembre de 2017 (Los Dinamos) 31 de diciembre de 2017 (Jardín de la casa)




lunes, 15 de septiembre de 2014

El relojero

Le dimos vida al Tiempo,
lo desciframos con el sol
 o la arena,
 le diseñamos una caja,
una compleja maquinaria;
 lo guardamos en ella,
le nombramos reloj.

 Ha vivido en las paredes,
 en casas de madera donde habitan pájaros
 que cada hora cantan: cucú, cucú, cucú, cucú.
 Ha vivido en torres, apurando a los trenes,
 y en las iglesias.

No fue suficiente:
lo hicimos de bolsillo,
finalmente de pulso;
también una joya
con incrustaciones de cristal,
piedra o brillantes.

Algunos de ellos dan tres zonas horarias.
Por si fuera poco, en los celulares,
 allí está de nuevo la hora
como un fetiche del hombre o,
valga decirlo,
su necesidad más próxima.

El Tiempo nos define:
define la agenda,
define las citas,
el trabajo, el descanso.

Se salta a Meridiano
y pasadas doce horas
el Tiempo cambió,
Meridiano no.

Puede ser un aliado
o el peor enemigo.

El hombre inventó al Tiempo
para darse sentido
y Dios dijo entonces:
"Lo he creado a él
 que él haga lo que falta
 y si no lo hará el Tiempo"

El relojero despertó y vio que era tarde
ajustó las piezas del reloj que fabricaba,
le colocó su extensible y levantó la vista;
todos sus relojes le indicaban su retraso.

Se vistió
y corrió detrás del día
para darle manecillas
a los hombres.



Revelación del relojero. Remedios Varo.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Druk



El río se enmascara,
el agua gira,
toma forma,
las piedras rugen,
los ojos del dragón me observan;
en ellos bailo,
en su espejo cobro forma.

Me reflejo en la esfera del mundo
que luego desliza
convertida en gota.
Me disuelvo; parte del torrente.

El viento amaina.
Mi reflejo corre con el dragón
en su danza de sombras.

Toco las ondas con mi mano,
se vuelven insondables a mis dedos;
los llevo a mi rostro,
siento el líquido recorrer mis mejillas
humedeciendo mis ojos.

El dragón me hereda sus lágrimas dulces
para purificarme la mirada,
los recuerdos, las emociones...

Los dedos descienden hasta el cuello,
una gota se cuela por el pecho,
se absorbe en el corazón;
escucho el pulso de los latidos,
se distienden, danzando

Voy tras del río y su máscara.
Mi corazón exhala fuego,
el dragón lluvia.

La fragilidad del agua toca
la flama apacible;
el corazón frena sus pasos.

Asomo mi rostro al agua
y el reflejo de mi mano
acaricia la mejilla real;
me estremezco.

El río me coloca la máscara;
desde sus ojos observo las vivencias del dragón;
los rostros que se han reflejado en su esfera ocular
hasta llegar al mío.

Me quito la máscara
y la devuelvo al río.
Las piedras cambian de sonido.
El río es el transcurso de las vivencias
que desembocan al mar de la memoria.

El río sigue su curso,
insondable como el dragón y el tiempo
llevándose el reflejo,
que apenas ayer
era sólo mío.

lunes, 28 de marzo de 2011

Escrito en un tronco-banca, bajo un árbol del camino Godot, del bosque "Domenial de Compiégne".

Estoy sentada en un viejo tronco caído que para algún astuto sirve de banca,
o para leer antiguas historias sobre amores de años de Troya.
Esa realidad me toca y yo la toco, sí, pero ella está segura y yo,
sólo dejo al canto de los pájaros dar claridad a mi presencia.

El sol me dibuja el rostro,
su lápiz de luz
me hace camuflaje del bosque.

Viernes 25 de marzo del 2011. Camino Godot del bosque Domenial de Compiégne.

Escrito en una banca a orillas del río Oise, al atardecer, con rotulador azul

Un pato cruza el río.
Los árboles asoman sus hojas: La primavera.
Los aviones dejan su estela en el cielo.
En las nubes quedan guardados los destinos.
El río da otro nombre a la ciudad,
el río da otro rostro a la ciudad.

El sol es otra estela,
otro destino.
Los árboles, de nuevo,
¡ah!, asoman sus hojas,
refractan su cabellera
en el agua y el agua es una ciudad
de árboles, reflejada.

El río es la sonrisa de esta ciudad,
la cauda de esta ciudad.
El río es el caudal que cada estación
se sueña igual.

Sin embargo, en estas estaciones,
el río quedó atrapado en un recuerdo,
escrito con rotulador azul,
en una libreta maya,
donde ahora nada un pato,
cantan pájaros,
el sol se oculta y,
atardece.

Otro día abriré los ojos
y no estará el río,
ni el río podrá verme.

Él quizá no sepa que estuve en su orilla
que escribí su nombre: Oise,
en una libreta
y que en ella guardé todos los árboles
que se miran en su orilla,
la ciudad,
las ondas de agua que algún pez traza,
en el fondo.

24 de marzo del 2011, Compiégne, Francia.

Un poema, si lo es acaso, escrito en el tren a Strasbourg el 26 de febrero del 2011

El tiempo es el sucesor del hombre,
hereda el cúmulo de sus sueños y pesadillas,
el polvo de su historia que elabora señales
como el humo.

Acaso cronómetro o calenda,
secuencia de los días,
o un dios que mueve las manecillas.

Ni la ciencia cierta conoce el paradero del tiempo.

Aún así, tiempo y hombre caminan juntos,
salvo cuando el hombre sueña;
allí, el tiempo se detiene, lo observa
y curioso colecciona,
los fragmentos de sus sueños.

Notas de invierno en un tren a Namur, el 24 de diciembre

La nieve es la soledad de los árboles sin sus hojas.
La nieve consuela la falta del follaje.

La nieve es luz blanca de invierno

Cuando viajas en tren,
descubres estaciones desconocidas a sitios desconocidos;
y descubres, también, las estaciones del tiempo de la Tierra,
disolviéndose en la ventana.

Desde el tren,
las ciudades del hombre se confunden
con los paisajes de la naturaleza.

Hay un reflejo de mi rostro en la ventana del tren
que observa y curiosea mi asombro ante el paisaje.

martes, 17 de agosto de 2010

Tele-patia

Mejor la obsesión de lo mismo que la seducción de lo otro.
Jean Baudrillard/ De la seducción

Hasta qué punto puede volverme loco. No encuentro motivos, razones para escaparme de su recuerdo. La siento tan imposible, tan ligera, que su ligereza me fascina pero a la vez me resulta inabarcable y… Él, no sé qué siente, me molesta, me aturde, me encanta. No, no puede molestarme lo que me encanta pero entonces... Ella, se me escurre en el pensamiento. Tan sólo dibujar su cuerpo siento un escalofrío que me congela, sí, ella me congela. Qué hacer, qué hacer para ser cálida, para que él se sienta acogido ante mi presencia. Y si un día lo besara, sí, eso. Sus besos, imagino sus besos tocando mi piel, puedo sentirla recargada en mi pecho, escuchar su risa juguetona. Soy tan mal jugador que despierto siempre. El juego, eso es, debo encontrar la estrategia precisa. En la seducción ellos siempre dominan pero él no logra dominarme entonces, me queda a mí inventar el juego y luego involucrarlo, fingir que me domina aunque… Ella a la distancia, tan cercana pero tan distante. A veces creo que así pretende tener el control ¿Será consciente de esta batalla? Qué hacer, una cena, maquillarme, ponerme un vestido, velas. O no, mejor lo invito a ver una película, muy obvio, o a un museo, sí, ¿qué podría sospecharse de la invitación a un museo? Sus gustos, que le gustará a ella. A veces creo que lo sé pero, no, no, me desespero… Esta presión en el pecho, la que no aligeran los latidos ¿Y si él no fuera lo que imagino, y si él me rechazara? El miedo, esa es la mayor clave del rechazo ¿Notará ella mi aflicción de verla sin tocarla? La deseo, quiero morderla ahora, suave, quiero que mis manos dejen de tocar mi cuerpo desesperadamente creyéndolo otro. No, el placer en uno mismo es una mentira, un artificio para la ansiedad del tacto. Basta de hedonismos. Y si le llamo. De menos escuchar su voz me hará parar en esto. Toma ese teléfono, marca su número y lo demás saldrá en el camino. Notará el temblor de mi voz. No pienses que decir. Marca. Marca.

Suena ocupado.

martes, 3 de agosto de 2010

Paraje sin nombre (A dos años)

René Magritte. Pies




Pies que escriben en el tiempo
andanzas por las ciudades
ritmo del viaje en los pasos
acertijos de la historia
juego el de contar soñando
escaleras a otros sitios
signos de lo imaginado

viernes, 30 de julio de 2010

Espéjulo

Espejito, espejito, ¿quién es el mejor juez de este rumbo?
Tú Narciso Reyes, tú.
Qué rostro es ese, es el rostro, es el rostro del acusado.
Váyase, yo, yo, yo…, yo no lo maté. Usted ya estaba muerto en vida. Sus culpas le habían matado el interior de su identidad. Yo no fui ¿No escuchó lo que dijo el cristal de mí reflejo? Soy el mejor juez de este rumbo, así que se me larga del espejo de mi baño en este mismo instante… No, aléjeme sus manos, aléjelas.
¿Qué dices espejito, espejito?, que quién es el mejor acusado(a) de este rumbo…
¿No lo será él por matar al amor y venirse a morir a mí juzgado?, ¿o sí?
No, no otra vez. Largo de mi espejo he dicho.

La vida nunca es justa me oye, pero usted ya estás muerto(a). Dígame ¿Es más justa la muerte que la vida?
El inocente, ese es el mejor acusado de este mundo, porque responde las preguntas del juez sin miedo, sin vacilación, y queda libre de duda pero, ¿quién es el inocente más inocente de este rumbo? Usted no era inocente o no se hubiera dejado morir.

No, usted no me ganó el juicio, me lo ganó la vida, no usted, espectro de pacotilla. Váyase, lárguese y deje de juzgarme con sus manos muertas. Deje de atormentarme. Yo no soy un mal juez, sólo intento seguir la ley y hay una sola forma de hacerlo: el dominio. Imperio e imperativo tienen la misma raíz. Ya le respondí.

¿Quiere algo más de mí que viene de ultratumba a indagarme con su figura?
¿Quién es usted Narciso Reyes?
No, usted no hablaba ¿O serán mis oídos los que me traicionan?
¿Quién es usted?
Yo, yo, yo sólo soy un juez, ni más, ni menos y antes soy un ser humano y antes, antes un animal….

¿Qué es un ser humano?
Alguien que actúa conforme a la ley y derecho de los hombres y las mujeres.
Ahora se ríe. Calle su risa, lárguese, qué quiere de mí, yo no podía salvarlo, nadie es capaz de salvar a nadie, o acaso sólo Odiseo se pudo salvar siendo Nadie. Váyase, largo de aquí espectro.
Dios, quítamelo, llévatelo, aléjalo.

Espejito, espejito, espéjulo, espéculo de la humanidad ¿Quién es el humano más humano de este reino? Respóndeme espéjulo, respóndeme o te quiebro en mil pedazos. Respóndeme o agarraré este piedra pómez y…, responde espéjulo o…
No que he hecho, he roto el espéculo. No habrá quien me diga que soy el mejor juez de este rumbo…, ahora soy humano sin espejo, sin reflejo.

¿Quién soy?
Soy el que juzga visceralmente, el último en tener buen juicio el último que moriría en aras del amor. Ya decía un filósofo francés que el que juzga no conoce el gozo. Y sí, el que goza sabe del amor, de la seducción de... Quizá, quizá usted, el que se quedó roto en mil pedazos en ese espejo conoció todos los extremos del goce, sus aristas… Nunca sabré si en verdad era usted culpable.

¿Y tú Narciso Reyes? ¿Tú eres culpable? O será que eres tan humano, como todos los humanos de este mundo.

viernes, 23 de julio de 2010

Absolución

¬ ¿Quién es esta persona?
¬ Dice que ha cometido un crimen señor Juez.
¬ Aguarden, no se vayan. Quédense aquí por si los necesito.
¬ Sí, señor.
¬ ¡Usted! ¡Levante su rostro que no le veo al piso nada de interesante!
¬ ¿Así que ha cometido un crimen? Hace unos veinte años que no llegaba aquí alguien a entregarse libremente. Mire que desgarbado(a) luce.
¬ ¿Qué crimen cometió usted si puede saberse?
¬ ¡No puede hablar!
¬ ¿Será que un culpable no pueda hablar secretario Meléndez?
¬ ¡No se burle!, esto es cosa seria
¬ ¡Qué comience el juicio entonces! Ya sabe las reglas, responda sí o no con la cabeza según la respuesta que quiera dar.
¬ ¿Es usted casado? No. Bien. ¡Qué quiere!, ¿por qué se me acerca de ese modo y me enseña sus manos?
Meléndez sosténgalo(la).
Tendré que dejarme de introductorios
¿Ha cometido usted un robo? Niega.
¿Una falta al orden público? ¿Un asesinato? Ha asentido con la cabeza.
¡Suélteme la ropa por favor! ¡Meléndez, le dije que no le quitaras el ojo de encima!
¬ Se está muriendo señor.
¬ Qué muriéndose ni que nada, es tan culpable como todos los seres humanos, sólo que me aligera el trabajo…
¬ ¿Así que un asesinato? ¿Y a quién asesinó? ¿A su madre? No.
¿A su padre, entonces? No ¿A una pareja? ¿No? ¿Estamos hablando de un crimen pasional?
¡Es inútil Meléndez, este hombre ya no tiene capacidad de juicio, ni para bien, ni para mal! Aunque, bueno, ¿si no fue pasional, fue por amor? ¡Asiente! ¿Fue un crimen de amor? Bien ¿Asesinó al amor?, ¡qué digo! ¿Usted asesinó a alguien por amor?
¬ Sí, señor, sí ¡Ha asentido! No, espere. Dijo sí a lo primero.
¬ ¿A lo primero? ¿Cómo? ¿Usted ha asesinado al amor? Por favor, me río.
¬ ¿Cuál amor señor(a), el amor a los otros o el amor a sí mismo?
Está alzando su mano Meléndez dígame qué señal es esa que ha hecho.
¬ Parece que quiere decir que los dos.
¬ ¡Ah, hombre sin amor!, vaya a ver a un cura, a un sanador o un médico ¿Qué hace usted en un juzgado? ¿Quiere que la sociedad pitorrera lo juzgue?
Me vuelve a enseñar sus manos.
¬ Si me permite opinar señor juez, me parece que le está pidiendo que lo encadene, o que lo torture.
¬ ¿Pero cómo lo voy a torturar? ¿Puede haber más tortura para un hombre que perder el amor para sí mismo y su prójimo?
¬ ¿Traigo unas cadenas señor?
¬ No Meléndez, no puedo, no puedo sentenciar a esta persona, no, no, ¿no ves que no está en su sano juicio?
¬ Necesita eso para morir en paz señor. La condena, para él, es su paz.
¬ ¡No!, ¡no! y ¡no! ¿Cuándo se ha visto eso? ¿La condena, paz? ¿Estudió usted Leyes Meléndez?
¬ No señor, soy secretario.
¬ ¡Se nota! ¡No tiene idea Meléndez, no tiene idea!
¬ ¿Le mando traer la cadena, o unas esposas de menos?
¬ Está bien Meléndez pero…
¬ Gómez, por favor.
¬ En seguida secretario Meléndez.
¬ Ya trajeron las esposas, señor.
¬ Bien. Colóquenselas.
¬ No respira señor
¬ ¿Quién no respira?
¬ ¡El acusado Señor!
¬ ¿Está muerto? Pero no, si, si, si, se me abalanzaba hace rato y me, me, me enseñaba sus, sus manos y…
¬ ¿Ve, ve, ve lo que le dije? Este hombre ya no podía ser juzgado por la gracia humana Meléndez. Como juez sólo pongo y exijo los límites que la sociedad implanta, pero esto, esto es demasiado, demasiado.
¬ ¿Usted cree que era culpable?
¬ Sólo la muerte lo sabe Meléndez, sólo la muerte.
¬ Saca ese cadáver de aquí y di que el enjuiciado llegó moribundo.
Me voy. Hoy, hoy la vida me ganó el Juicio.

domingo, 18 de julio de 2010

Inquisitorio

Está en esta entrada porque considera que es una persona de buen juicio, o le han dicho que lo es, ¿cierto? Asienta con la cabeza si sí y muévala de un lado a otro si no. Ha movido la cabeza en señal afirmativa. Bien.

Por juicioso se entiende alguien cuerdo, prudente, reflexivo, con sentido común, lógico, consecuente, incluso sabio y formal. Me asiente como si todas estas brillantes palabras fueran de su competencia, ¿no es verdad?

¿Qué pasa con el juicio hoy día? Le doy una pista. Espejito, espejito ¿quién es el (la) más hermoso(a) de este reino? Sí señor(a) que bueno que es consciente, el juicio es un espejo de usted mismo, el cual refleja con las demás personas. Si usted es colérico, tratará a las personas de acuerdo a su cólera; si es neurótico, de la misma manera se dirigirá a su prójimo; si pone sus actividades personales antes de las de cualquiera, todos serán menos que usted en lo que sea que hagan, así se rompan el lomo en una oficina, un despacho, una editorial,una escuela, o en el trabajo de campo, aunque usted no considere tal actividad trabajo, ¿prácticas de campo, por favor?, ¡lo que yo hago es trabajo, esos perdedores que! O bien puede ser que crea que su esposa(o) le pide atención de más porque: ¡pobrecita no tiene nada que hacer!, ¡yo soy su vida!; o quizá sea de los que piense que la ha pasado tan mal que nadie puede pasarla peor y nadie tiene derecho a quejarse por algo menor a su agravio. Me río de usted. No me ponga cara de sea consecuente conmigo señor juez, si ya de por sí ha habido condenados por culpa de un beso supuestamente fraterno ¿Qué esperar?

¿Por qué será que los hombres no entendemos con ternura cuando juzgamos al otro injustamente y nos lo hace saber, muchos menos si llora, porque lo consideramos chantaje o si exige, porque lo consideramos posesión? Por eso ha llegado a esta entrada, porque lo que usted necesita es un inquisidor ¿Hasta qué grado las palabras pueden ser una tortura? La finalidad de este sitio es que usted se sienta una rata de laboratorio en vez de un ser humano al salir de aquí y tener claro que así es como usted quiso sentirse, puesto que nadie lo obligó a entrar ¿Por qué será que sólo la crueldad nos hace entender?, ¿mezquindad o masoquismo, o ambas?

Siempre estamos queriendo cambiar a los otros ¿Le digo la verdad? Los seres humanos no cambiamos: añadimos o reducimos, hacemos algunas modificaciones pero, en el fondo, seguimos siendo los mismos, al menos que nuestro propio ego nos traicione, nos refleje y nos haga perder en donde más seguros nos sentíamos, entonces nos vamos en su contra, nos vamos contra nosotros y “cambiamos”. De allí que muchos profetas dijeran que la vida es sufrimiento, hasta que no busquemos, por nosotros mismos,lo contrario.

Usted viene aquí para que le ponga su estrellita de buen juicio, como cuando un perro que hizo bien un truco enseñado por su amo, llega a pedir una croqueta. Su amo, señor(a), es la sociedad. Está aquí para que yo: un juez, le diga a usted que es alguien de buen juicio. Discúlpeme pero no, no lo es, ¿quién lo es?, ¿acaso lo soy yo? Si lo(la) estoy inquiriendo de esta manera, usted ya habrá pensado que no soy una buena persona, o por el contrario me querrá decir; gracias señor juez, esto es lo que necesitaba, prometo que seré una mejor persona a partir de pasado mañana, porque antes tengo que…, etc. A mí no me prometa nada.

Mire, yo no soy ni mala ni buena persona, soy un juez y punto. Por lo demás, antes soy humano, antes animal, no lo olvidemos. Entonces, repito, ¿es usted una persona de buen juicio?

Vuelve a asentir. Pero por favor ¡Qué cinismo, qué hipocresía! ¿Cuál Dios? Le daré tres latigazos para que entienda.

1) El humano no es perfecto, tan sólo perfectible.
2) Hoy día, debido a la represión de las emociones en general, nuestros juicios son emocionales y, ergo, no son lógicos.
3) Cuando usted hace mierda a alguien, usted se está haciendo mierda también

Pero, ya que usted insiste en ser una persona de buen juicio, que pone su razonamiento siempre antes de cualquier trato con los otros y con usted mismo, estas palabras le hacen cosquillas, ¿no es así?

Válgame, pero ¿por qué siento que llora?, ¿por qué veo desfigurarse su rostro?, ¿qué sucede? ¿No era usted la persona más “hermosa” de este mundo? Salga de este sitio y sea prudente, reflexivo(a) y todo lo que un diccionario le dice que un juicioso debe ser, si es que desea ser tal adjetivo. Ni yo, ni nadie puede ayudarlo, ni mucho menos premiarlo. En esta vida, las coronaciones no son más que un espectáculo, del que todos queremos ser parte. Por aquí por favor.

¡Qué pase el siguiente!

lunes, 5 de julio de 2010

Dedicatoria

Dedico esta serie de poemas a mi mamá, Eloísa Gottdiener,
a mis hermanas Isaura y Alina González (a las tres: en la Unidad);
a Alejandra Vega Hernández (en su duelo),
a José Alberto Conrado Flores (en su complicidad),
a Eduardo Alarcó Azuela (en su silencio);
a Susana Esquinca (en su alegría),
a Raquel Huerta Nava (en su generocidad),
a Luis Eduardo Vargas Osornio (en su franqueza).
Y en sí, a todos los amigos(as) que reconozcan en su interior,
las edades del Sol.

Espíritu de Tiempo/Espíritu sin Tiempo



Espíritu de Tiempo


-Apártate de mi;

él no respondió.

Ella se dirigió a otros

-¿Quién le dijo al Tiempo
que podía imponer sus soles?

- No los impone,
dijo uno,
cada quién los siente.
Podría ignorarlos si quiere;
su espíritu se volvería de roca
y en ella golpearían,
sin día, sin noche,
las olas.

-¿Y usted quién es para juzgar al Tiempo?,
dijo otro.
¿Acaso usted no se impone ante nosotros
para acallarlo?
Nadie ha podido con él.

-Pequeña ,
dijo un último,
¿qué te han hecho esos soles?,
si dan el calor a la aurora,
el candor del medio día,
el celaje de la tarde,
el aviso de la luna en la noche;
y te han dado a ti
la paleta de tus emociones
para que la combines
con los juegos de luz
a tu antojo.

Bajó su mirada,
el corazón se pobló de murmullos
que, indescifrables, sólo sentía vibrar en su oído;

esa fue la respuesta del Tiempo



Espíritu sin Tiempo


¿Si te quito tus emociones, te quito la luz?,
¿qué harías?,
¿dejarías de sentir o sentirías más?
Si no hubieras visto la reconstrucción de tu adentro,
¿valorarías?,
¿sabrías lo que es la grieta?

Ignórame cuando quieras,
arrancame las manecillas;
volveré a ti siempre
a recordarte las horas.

No puedo quitarte tus soles;
si acaso puedo hacer
que el segundero guarde silencio
y las manecillas caminen en puntillas.

lunes, 22 de marzo de 2010

Edad Selenia (Noche)

Dice Luna

En tu corazón ha nacido el sol,
el sol alumbra a los hombres de la Tierra;

yo dibujo su silueta cuando cae la noche,
su luz es a mi imágen un espejo.

Levanta la mirada.
Su cuerpo, roca entera.
En ella todo organísmo cobra forma en uno
...........................................................[solo.
Pulveriza la roca,
es su corazón el que tiembla y la derriva.

Dice ella

La luna en sus facetas
es cada una de las mujeres.

(Luna calla)

¿El día, la noche son padres del tiempo?

Dice Luna

— Todos tenemos un sol y una luna,
todos somos las edades del sol.

En su cuerpo el corazón extiende los rayos,
sus dedos tiemblan.

martes, 16 de marzo de 2010

Edad Ocre (Atardecer)

El sol descendió hacia la montaña.
Ella guardó las aves de la tarde en su pecho,
las que le enseñaron lecciones de ternura.

La barranca empezó a cerrarse,
así las grietas, fisuras, reflejos.
El sol se hundió en las faldas de la montaña,
se tiñeron las nubes hasta apagarse,violáceas.

La luna se elevó con el silencio en los labios.
Ella sintió la luz del sol alumbrar su corazón.

La noche cubría el cielo,
en ella amanecía ella.

Clamor Sirio

  Encontré esta selección de poetas nacidos en Siria; publicados en la revista Nexos hace dos años. Leerlos me dio una clara imagen de lo ...