¬ ¿Quién es esta persona?
¬ Dice que ha cometido un crimen señor Juez.
¬ Aguarden, no se vayan. Quédense aquí por si los necesito.
¬ Sí, señor.
¬ ¡Usted! ¡Levante su rostro que no le veo al piso nada de interesante!
¬ ¿Así que ha cometido un crimen? Hace unos veinte años que no llegaba aquí alguien a entregarse libremente. Mire que desgarbado(a) luce.
¬ ¿Qué crimen cometió usted si puede saberse?
¬ ¡No puede hablar!
¬ ¿Será que un culpable no pueda hablar secretario Meléndez?
¬ ¡No se burle!, esto es cosa seria
¬ ¡Qué comience el juicio entonces! Ya sabe las reglas, responda sí o no con la cabeza según la respuesta que quiera dar.
¬ ¿Es usted casado? No. Bien. ¡Qué quiere!, ¿por qué se me acerca de ese modo y me enseña sus manos?
Meléndez sosténgalo(la).
Tendré que dejarme de introductorios
¿Ha cometido usted un robo? Niega.
¿Una falta al orden público? ¿Un asesinato? Ha asentido con la cabeza.
¡Suélteme la ropa por favor! ¡Meléndez, le dije que no le quitaras el ojo de encima!
¬ Se está muriendo señor.
¬ Qué muriéndose ni que nada, es tan culpable como todos los seres humanos, sólo que me aligera el trabajo…
¬ ¿Así que un asesinato? ¿Y a quién asesinó? ¿A su madre? No.
¿A su padre, entonces? No ¿A una pareja? ¿No? ¿Estamos hablando de un crimen pasional?
¡Es inútil Meléndez, este hombre ya no tiene capacidad de juicio, ni para bien, ni para mal! Aunque, bueno, ¿si no fue pasional, fue por amor? ¡Asiente! ¿Fue un crimen de amor? Bien ¿Asesinó al amor?, ¡qué digo! ¿Usted asesinó a alguien por amor?
¬ Sí, señor, sí ¡Ha asentido! No, espere. Dijo sí a lo primero.
¬ ¿A lo primero? ¿Cómo? ¿Usted ha asesinado al amor? Por favor, me río.
¬ ¿Cuál amor señor(a), el amor a los otros o el amor a sí mismo?
Está alzando su mano Meléndez dígame qué señal es esa que ha hecho.
¬ Parece que quiere decir que los dos.
¬ ¡Ah, hombre sin amor!, vaya a ver a un cura, a un sanador o un médico ¿Qué hace usted en un juzgado? ¿Quiere que la sociedad pitorrera lo juzgue?
Me vuelve a enseñar sus manos.
¬ Si me permite opinar señor juez, me parece que le está pidiendo que lo encadene, o que lo torture.
¬ ¿Pero cómo lo voy a torturar? ¿Puede haber más tortura para un hombre que perder el amor para sí mismo y su prójimo?
¬ ¿Traigo unas cadenas señor?
¬ No Meléndez, no puedo, no puedo sentenciar a esta persona, no, no, ¿no ves que no está en su sano juicio?
¬ Necesita eso para morir en paz señor. La condena, para él, es su paz.
¬ ¡No!, ¡no! y ¡no! ¿Cuándo se ha visto eso? ¿La condena, paz? ¿Estudió usted Leyes Meléndez?
¬ No señor, soy secretario.
¬ ¡Se nota! ¡No tiene idea Meléndez, no tiene idea!
¬ ¿Le mando traer la cadena, o unas esposas de menos?
¬ Está bien Meléndez pero…
¬ Gómez, por favor.
¬ En seguida secretario Meléndez.
¬ Ya trajeron las esposas, señor.
¬ Bien. Colóquenselas.
¬ No respira señor
¬ ¿Quién no respira?
¬ ¡El acusado Señor!
¬ ¿Está muerto? Pero no, si, si, si, se me abalanzaba hace rato y me, me, me enseñaba sus, sus manos y…
¬ ¿Ve, ve, ve lo que le dije? Este hombre ya no podía ser juzgado por la gracia humana Meléndez. Como juez sólo pongo y exijo los límites que la sociedad implanta, pero esto, esto es demasiado, demasiado.
¬ ¿Usted cree que era culpable?
¬ Sólo la muerte lo sabe Meléndez, sólo la muerte.
¬ Saca ese cadáver de aquí y di que el enjuiciado llegó moribundo.
Me voy. Hoy, hoy la vida me ganó el Juicio.
viernes, 23 de julio de 2010
domingo, 18 de julio de 2010
Inquisitorio
Está en esta entrada porque considera que es una persona de buen juicio, o le han dicho que lo es, ¿cierto? Asienta con la cabeza si sí y muévala de un lado a otro si no. Ha movido la cabeza en señal afirmativa. Bien.
Por juicioso se entiende alguien cuerdo, prudente, reflexivo, con sentido común, lógico, consecuente, incluso sabio y formal. Me asiente como si todas estas brillantes palabras fueran de su competencia, ¿no es verdad?
¿Qué pasa con el juicio hoy día? Le doy una pista. Espejito, espejito ¿quién es el (la) más hermoso(a) de este reino? Sí señor(a) que bueno que es consciente, el juicio es un espejo de usted mismo, el cual refleja con las demás personas. Si usted es colérico, tratará a las personas de acuerdo a su cólera; si es neurótico, de la misma manera se dirigirá a su prójimo; si pone sus actividades personales antes de las de cualquiera, todos serán menos que usted en lo que sea que hagan, así se rompan el lomo en una oficina, un despacho, una editorial,una escuela, o en el trabajo de campo, aunque usted no considere tal actividad trabajo, ¿prácticas de campo, por favor?, ¡lo que yo hago es trabajo, esos perdedores que! O bien puede ser que crea que su esposa(o) le pide atención de más porque: ¡pobrecita no tiene nada que hacer!, ¡yo soy su vida!; o quizá sea de los que piense que la ha pasado tan mal que nadie puede pasarla peor y nadie tiene derecho a quejarse por algo menor a su agravio. Me río de usted. No me ponga cara de sea consecuente conmigo señor juez, si ya de por sí ha habido condenados por culpa de un beso supuestamente fraterno ¿Qué esperar?
¿Por qué será que los hombres no entendemos con ternura cuando juzgamos al otro injustamente y nos lo hace saber, muchos menos si llora, porque lo consideramos chantaje o si exige, porque lo consideramos posesión? Por eso ha llegado a esta entrada, porque lo que usted necesita es un inquisidor ¿Hasta qué grado las palabras pueden ser una tortura? La finalidad de este sitio es que usted se sienta una rata de laboratorio en vez de un ser humano al salir de aquí y tener claro que así es como usted quiso sentirse, puesto que nadie lo obligó a entrar ¿Por qué será que sólo la crueldad nos hace entender?, ¿mezquindad o masoquismo, o ambas?
Siempre estamos queriendo cambiar a los otros ¿Le digo la verdad? Los seres humanos no cambiamos: añadimos o reducimos, hacemos algunas modificaciones pero, en el fondo, seguimos siendo los mismos, al menos que nuestro propio ego nos traicione, nos refleje y nos haga perder en donde más seguros nos sentíamos, entonces nos vamos en su contra, nos vamos contra nosotros y “cambiamos”. De allí que muchos profetas dijeran que la vida es sufrimiento, hasta que no busquemos, por nosotros mismos,lo contrario.
Usted viene aquí para que le ponga su estrellita de buen juicio, como cuando un perro que hizo bien un truco enseñado por su amo, llega a pedir una croqueta. Su amo, señor(a), es la sociedad. Está aquí para que yo: un juez, le diga a usted que es alguien de buen juicio. Discúlpeme pero no, no lo es, ¿quién lo es?, ¿acaso lo soy yo? Si lo(la) estoy inquiriendo de esta manera, usted ya habrá pensado que no soy una buena persona, o por el contrario me querrá decir; gracias señor juez, esto es lo que necesitaba, prometo que seré una mejor persona a partir de pasado mañana, porque antes tengo que…, etc. A mí no me prometa nada.
Mire, yo no soy ni mala ni buena persona, soy un juez y punto. Por lo demás, antes soy humano, antes animal, no lo olvidemos. Entonces, repito, ¿es usted una persona de buen juicio?
Vuelve a asentir. Pero por favor ¡Qué cinismo, qué hipocresía! ¿Cuál Dios? Le daré tres latigazos para que entienda.
1) El humano no es perfecto, tan sólo perfectible.
2) Hoy día, debido a la represión de las emociones en general, nuestros juicios son emocionales y, ergo, no son lógicos.
3) Cuando usted hace mierda a alguien, usted se está haciendo mierda también
Pero, ya que usted insiste en ser una persona de buen juicio, que pone su razonamiento siempre antes de cualquier trato con los otros y con usted mismo, estas palabras le hacen cosquillas, ¿no es así?
Válgame, pero ¿por qué siento que llora?, ¿por qué veo desfigurarse su rostro?, ¿qué sucede? ¿No era usted la persona más “hermosa” de este mundo? Salga de este sitio y sea prudente, reflexivo(a) y todo lo que un diccionario le dice que un juicioso debe ser, si es que desea ser tal adjetivo. Ni yo, ni nadie puede ayudarlo, ni mucho menos premiarlo. En esta vida, las coronaciones no son más que un espectáculo, del que todos queremos ser parte. Por aquí por favor.
¡Qué pase el siguiente!
Por juicioso se entiende alguien cuerdo, prudente, reflexivo, con sentido común, lógico, consecuente, incluso sabio y formal. Me asiente como si todas estas brillantes palabras fueran de su competencia, ¿no es verdad?
¿Qué pasa con el juicio hoy día? Le doy una pista. Espejito, espejito ¿quién es el (la) más hermoso(a) de este reino? Sí señor(a) que bueno que es consciente, el juicio es un espejo de usted mismo, el cual refleja con las demás personas. Si usted es colérico, tratará a las personas de acuerdo a su cólera; si es neurótico, de la misma manera se dirigirá a su prójimo; si pone sus actividades personales antes de las de cualquiera, todos serán menos que usted en lo que sea que hagan, así se rompan el lomo en una oficina, un despacho, una editorial,una escuela, o en el trabajo de campo, aunque usted no considere tal actividad trabajo, ¿prácticas de campo, por favor?, ¡lo que yo hago es trabajo, esos perdedores que! O bien puede ser que crea que su esposa(o) le pide atención de más porque: ¡pobrecita no tiene nada que hacer!, ¡yo soy su vida!; o quizá sea de los que piense que la ha pasado tan mal que nadie puede pasarla peor y nadie tiene derecho a quejarse por algo menor a su agravio. Me río de usted. No me ponga cara de sea consecuente conmigo señor juez, si ya de por sí ha habido condenados por culpa de un beso supuestamente fraterno ¿Qué esperar?
¿Por qué será que los hombres no entendemos con ternura cuando juzgamos al otro injustamente y nos lo hace saber, muchos menos si llora, porque lo consideramos chantaje o si exige, porque lo consideramos posesión? Por eso ha llegado a esta entrada, porque lo que usted necesita es un inquisidor ¿Hasta qué grado las palabras pueden ser una tortura? La finalidad de este sitio es que usted se sienta una rata de laboratorio en vez de un ser humano al salir de aquí y tener claro que así es como usted quiso sentirse, puesto que nadie lo obligó a entrar ¿Por qué será que sólo la crueldad nos hace entender?, ¿mezquindad o masoquismo, o ambas?
Siempre estamos queriendo cambiar a los otros ¿Le digo la verdad? Los seres humanos no cambiamos: añadimos o reducimos, hacemos algunas modificaciones pero, en el fondo, seguimos siendo los mismos, al menos que nuestro propio ego nos traicione, nos refleje y nos haga perder en donde más seguros nos sentíamos, entonces nos vamos en su contra, nos vamos contra nosotros y “cambiamos”. De allí que muchos profetas dijeran que la vida es sufrimiento, hasta que no busquemos, por nosotros mismos,lo contrario.
Usted viene aquí para que le ponga su estrellita de buen juicio, como cuando un perro que hizo bien un truco enseñado por su amo, llega a pedir una croqueta. Su amo, señor(a), es la sociedad. Está aquí para que yo: un juez, le diga a usted que es alguien de buen juicio. Discúlpeme pero no, no lo es, ¿quién lo es?, ¿acaso lo soy yo? Si lo(la) estoy inquiriendo de esta manera, usted ya habrá pensado que no soy una buena persona, o por el contrario me querrá decir; gracias señor juez, esto es lo que necesitaba, prometo que seré una mejor persona a partir de pasado mañana, porque antes tengo que…, etc. A mí no me prometa nada.
Mire, yo no soy ni mala ni buena persona, soy un juez y punto. Por lo demás, antes soy humano, antes animal, no lo olvidemos. Entonces, repito, ¿es usted una persona de buen juicio?
Vuelve a asentir. Pero por favor ¡Qué cinismo, qué hipocresía! ¿Cuál Dios? Le daré tres latigazos para que entienda.
1) El humano no es perfecto, tan sólo perfectible.
2) Hoy día, debido a la represión de las emociones en general, nuestros juicios son emocionales y, ergo, no son lógicos.
3) Cuando usted hace mierda a alguien, usted se está haciendo mierda también
Pero, ya que usted insiste en ser una persona de buen juicio, que pone su razonamiento siempre antes de cualquier trato con los otros y con usted mismo, estas palabras le hacen cosquillas, ¿no es así?
Válgame, pero ¿por qué siento que llora?, ¿por qué veo desfigurarse su rostro?, ¿qué sucede? ¿No era usted la persona más “hermosa” de este mundo? Salga de este sitio y sea prudente, reflexivo(a) y todo lo que un diccionario le dice que un juicioso debe ser, si es que desea ser tal adjetivo. Ni yo, ni nadie puede ayudarlo, ni mucho menos premiarlo. En esta vida, las coronaciones no son más que un espectáculo, del que todos queremos ser parte. Por aquí por favor.
¡Qué pase el siguiente!
lunes, 5 de julio de 2010
Dedicatoria
Dedico esta serie de poemas a mi mamá, Eloísa Gottdiener,
a mis hermanas Isaura y Alina González (a las tres: en la Unidad);
a Alejandra Vega Hernández (en su duelo),
a José Alberto Conrado Flores (en su complicidad),
a Eduardo Alarcó Azuela (en su silencio);
a Susana Esquinca (en su alegría),
a Raquel Huerta Nava (en su generocidad),
a Luis Eduardo Vargas Osornio (en su franqueza).
Y en sí, a todos los amigos(as) que reconozcan en su interior,
las edades del Sol.
Espíritu de Tiempo/Espíritu sin Tiempo
Espíritu de Tiempo
-Apártate de mi;
él no respondió.
Ella se dirigió a otros
-¿Quién le dijo al Tiempo
que podía imponer sus soles?
- No los impone,
dijo uno,
cada quién los siente.
Podría ignorarlos si quiere;
su espíritu se volvería de roca
y en ella golpearían,
sin día, sin noche,
las olas.
-¿Y usted quién es para juzgar al Tiempo?,
dijo otro.
¿Acaso usted no se impone ante nosotros
para acallarlo?
Nadie ha podido con él.
-Pequeña ,
dijo un último,
¿qué te han hecho esos soles?,
si dan el calor a la aurora,
el candor del medio día,
el celaje de la tarde,
el aviso de la luna en la noche;
y te han dado a ti
la paleta de tus emociones
para que la combines
con los juegos de luz
a tu antojo.
Bajó su mirada,
el corazón se pobló de murmullos
que, indescifrables, sólo sentía vibrar en su oído;
esa fue la respuesta del Tiempo
Espíritu sin Tiempo
¿Si te quito tus emociones, te quito la luz?,
¿qué harías?,
¿dejarías de sentir o sentirías más?
Si no hubieras visto la reconstrucción de tu adentro,
¿valorarías?,
¿sabrías lo que es la grieta?
Ignórame cuando quieras,
arrancame las manecillas;
volveré a ti siempre
a recordarte las horas.
No puedo quitarte tus soles;
si acaso puedo hacer
que el segundero guarde silencio
y las manecillas caminen en puntillas.
lunes, 22 de marzo de 2010
Edad Selenia (Noche)
Dice Luna
— En tu corazón ha nacido el sol,
el sol alumbra a los hombres de la Tierra;
yo dibujo su silueta cuando cae la noche,
su luz es a mi imágen un espejo.
Levanta la mirada.
Su cuerpo, roca entera.
En ella todo organísmo cobra forma en uno
...........................................................[solo.
Pulveriza la roca,
es su corazón el que tiembla y la derriva.
Dice ella
—La luna en sus facetas
es cada una de las mujeres.
(Luna calla)
— ¿El día, la noche son padres del tiempo?
Dice Luna
— Todos tenemos un sol y una luna,
todos somos las edades del sol.
En su cuerpo el corazón extiende los rayos,
sus dedos tiemblan.
— En tu corazón ha nacido el sol,
el sol alumbra a los hombres de la Tierra;
yo dibujo su silueta cuando cae la noche,
su luz es a mi imágen un espejo.
Levanta la mirada.
Su cuerpo, roca entera.
En ella todo organísmo cobra forma en uno
...........................................................[solo.
Pulveriza la roca,
es su corazón el que tiembla y la derriva.
Dice ella
—La luna en sus facetas
es cada una de las mujeres.
(Luna calla)
— ¿El día, la noche son padres del tiempo?
Dice Luna
— Todos tenemos un sol y una luna,
todos somos las edades del sol.
En su cuerpo el corazón extiende los rayos,
sus dedos tiemblan.
martes, 16 de marzo de 2010
Edad Ocre (Atardecer)
El sol descendió hacia la montaña.
Ella guardó las aves de la tarde en su pecho,
las que le enseñaron lecciones de ternura.
La barranca empezó a cerrarse,
así las grietas, fisuras, reflejos.
El sol se hundió en las faldas de la montaña,
se tiñeron las nubes hasta apagarse,violáceas.
La luna se elevó con el silencio en los labios.
Ella sintió la luz del sol alumbrar su corazón.
La noche cubría el cielo,
en ella amanecía ella.
Ella guardó las aves de la tarde en su pecho,
las que le enseñaron lecciones de ternura.
La barranca empezó a cerrarse,
así las grietas, fisuras, reflejos.
El sol se hundió en las faldas de la montaña,
se tiñeron las nubes hasta apagarse,violáceas.
La luna se elevó con el silencio en los labios.
Ella sintió la luz del sol alumbrar su corazón.
La noche cubría el cielo,
en ella amanecía ella.
viernes, 5 de marzo de 2010
Edad Aurea (Cenit)
La luz reveló su figura,
despertaron emociones colmadas de sol,
calientes, insoportables a la piel que las resguarda.
Surgió el miedo; amor contenido bajo el ala del corazón .
Oyó el silencio parlante de lo que sin decir dice,
sintió el bombeo de su sangre siguiendo laberintos.
Detrás de los ojos la imaginación del amor,
extranjera que pasa, seduce y se desviste a solas,
la vio reflejarse en el espejo de linfa,
reírse a carcajadas, desvanecerse.
Su alrededor polvo de luz
ascendente espiral en el cuello de la barraca.
Gritó entonces...
-Has un hombre a mi imagen y semejanza.
Respondió la marea en su corazón,
resonancia en su adentro,
música de su adentro,
pausa hacia adentro,
luna oculta.
Su respiración olía a mar
sus labios cristales de sal.
Pidió a la aurora le devolviera su presencia.
No había voces, no había dios, no había ella.
Asomó su rostro en el espejo de linfa,
resbalaron sus máscaras, las abrasó el resplandor solar,
sintió el calor de su corazón estremecerse
y fue ella, por un instante,
amándolo.
despertaron emociones colmadas de sol,
calientes, insoportables a la piel que las resguarda.
Surgió el miedo; amor contenido bajo el ala del corazón .
Oyó el silencio parlante de lo que sin decir dice,
sintió el bombeo de su sangre siguiendo laberintos.
Detrás de los ojos la imaginación del amor,
extranjera que pasa, seduce y se desviste a solas,
la vio reflejarse en el espejo de linfa,
reírse a carcajadas, desvanecerse.
Su alrededor polvo de luz
ascendente espiral en el cuello de la barraca.
Gritó entonces...
-Has un hombre a mi imagen y semejanza.
Respondió la marea en su corazón,
resonancia en su adentro,
música de su adentro,
pausa hacia adentro,
luna oculta.
Su respiración olía a mar
sus labios cristales de sal.
Pidió a la aurora le devolviera su presencia.
No había voces, no había dios, no había ella.
Asomó su rostro en el espejo de linfa,
resbalaron sus máscaras, las abrasó el resplandor solar,
sintió el calor de su corazón estremecerse
y fue ella, por un instante,
amándolo.
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