viernes, 29 de enero de 2010

Lázaro y sus mujeres

Levántate Amargura, cada vez tenemos noches peores. Tu y yo desnudos en la misma cama no provocamos marea alguna, ni baja ni alta, es peor que el Mar Muerto, pe-or-que-el-mar-muer-to, ¿me oíste? Ya es tarde, tengo que ir al trabajo. Mi secretaria Dolores me espera con un fajo de papeles mayores al fajo de mi salario. Y luego además te ladeas del otro costado. Ayer hablé con Angustia, mi jefa, te he hablado de ella. Es una mujer hombruna y parca. Habla con monosílabos y si acaso articula más palabras es en las juntas donde re-mar-ca-sus-pa-la-bras-co-mo-pa-ra-ha-cer-nos-en-ten-der -cual- ni-ños-de-pri-ma-ria-su- man-da-to . Tiene una voz chillona inaguantable. Y hoy hay junta..., ¿sabes lo qué es eso?, de dos horas. Levántate, floja, de por sí no me das placeres y para colmo te quedas allí echada. Yo que quisiera mi desayuno, mi taza de café caliente, unos huevos a la mexicana. Está bien, bajaré a hacérmelos yo. Desde que se fue Prudencia, no hay buena comida aquí. Y tu sólo me gritas, me regañas, estás peor que mi madre cuando yo tenía diez años. ¡Ah!, escuchaste la contestadora ayer, habló tu hermano, es un neurótico déjame te digo, ¡Mira que dejar esos mensajes donde te pide no sé que de una fianza desesperadamente!, el sujeto tiene problemas, ¿qué no tiene a tu madre, tu padre a algún amigo? Amargura, ¿me estás oyendo? Otra vez escondiéndote bajo las sábanas. Después de tu drama de anoche seguro lo haces por vergüenza: que si así no te gusta, que si ya no soy el mismo, que si me falta "espíritu", ¿deportivo será? Tuve un sueño Amargura, que si te contara; yo era miembro de las galeras antiguas y como remaba muy lento, me habían puesto un anciano atrás, pero de verdad anciano, que me pegaba unos latigazos terribles en la espalda. Fuerza tenía el abuelo ese para lacerarme de esa manera ¡Ah!, esto ya no es vida, ni en mis sueños soy feliz.

-Levántate Lazarito. Apagué el despertador mi amor ¿Te volverás a dormir?
-(Bostezando) ¡Eh!, no a-má, tengo trabajo y yo, yo, yo, ¡aaahh! Tuve otro mal sueño ¿Me preparaste mis huevos a la mexicana?
-Sí m'hijo, están en la mesa. Sabes que tienes la libertad de bajar cuando quieras.
-Sí, sí, está bien, ahora voy, me queda aún algo de tiempo, me baño y bajo.

7 comentarios:

  1. Raquel Huerta-Nava29 de enero de 2010, 22:46

    Me recuerda el tono de un clásico de Ciencia Ficción, "Las cien vidas de Lazarus Long" de Robert A. Heinlein... Lázaro y sus mujeres a lo largo del tiempo. ¡Bien!

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  2. Sí, el orden del título si influye..., es curioso desde ayer estaba conc ambairlo, y ya, tu coemntario me convenció. Gracias Raquel.

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  3. a mí sólo me recuerda pájaros negros

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  4. Santiago Hernández5 de febrero de 2010, 17:53

    Interesante juego el de la amargura de un hombre solo y la imagen de los pájaros negros, utilizada ´como símbolo de tristeza o depresión. Encontré por casualidad este texto, buscaré el libro de Heinlein. Un saludo y felicidades a la autora.

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  5. Pues qué bien, se nota que ya tienes resuelto el tono de tu narrativa simbólica, y es más interesante ver como te ha llevado a 'parajes sin nombre' en el último poema. A mí no me mueve tanto el final, sobre todo porque no entiendo )=, ¿porké se levanta un niño de un sueño tan de amante depresivo y mariguano?
    Sin embargo te digo, me encanta como escribes.

    Besos.

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  6. El sueño Lázaro me recordó a tanta gente!!! La realidad es más terrible que los sueños.

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