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Mostrando entradas de 2009

Apostilla a los parasoledajes

Cuando subí al avión me dije ¿Y por qué no escribir más de Mérida? Tenía fresca la platica del desayuno con Isa, mamá, Chinis y Raúl ¿Porqué no es el tema del mes, recuerdas? Me reí y me mordí la lengua. Raúl dice que hoy día ya todo es tema. Hasta una canción de SilvioRodríguez es "Nuestro tema" y total que surgen temáticas para todo. Me quiso invadir la problemática de la teoría y sus subjetividades así que mejor respiré mis últimos segundos de Península.

¿Porqué siempre quiero hallar lo objetivo en lo que pienso si los pensamientos ya no son objetos? Y es que definitivamente en Mérida una no se siente sola.

Cerré los ojos y vislumbré el sol de los parasoledajesen la memoria ¿Y si la calle no condujera sólo al Valle? ¿Si condujera al mar y el sol formulara en él una estela impecable de dorados? Abrí los ojos. Realmente de esta secuencia sólo es real un trayecto. Podría decirlo, pero cuando uno delata la verdad de la ilusión, no importa que esté escrita, se desvanece, o se co…

Parasoledaje 3

Cierra la calle del parasoledaje. Quien la enfrente llegará al Valle; quien no, verá una imagen como una postal de un lugar inalcansable al que no se viajará fisicamente. Ocurre, ¿quién trasciende el marco de sus ilusiones?: una revista cientifica que fracasa en su número cero, donde cuentan noticias de fenómenos estravagantes, una fiesta donde cada quien ve por lo que su pensamiento le deja ver, en su escena determinada y propia, aunque se comparta en grupo...
Un paisaje que sólo trascendió aquél que desmintió que la soledad existía, y afirmó que en el Valle en contraba una compañía.

El Valle, seguir caminando, saber que allí no acaba todo, que hace falta conocer las estepas y desiertos.

Ésta fue sólo una forma de darle vida a un juego de palabras que en conjunto crean la ilusión de un paisaje, dijo quien inventara un nuevo concepto de lo que sea... "Es como meter un nuevo producto al mercado, hay que buscar que sea atractiva la forma de introducirlo."Aquí un juego de realidad…

Parasoledaje 2

Me di cuenta de que lo de los parasoledajes no iba bien cuando subí al avión con destino a Mérida y comencé a hojear una revista que había comprado en el aeropuerto. A quién se le ocurre salir de casa con tres horas de anticipación y no llevar libro, como ya había dejado mi tambache en casa de mis tíos no pensé en que hiciera falta llevar más a la vuelta, craso error. El caso es que casi al final de la revista hallé un suplemento titulado Parasoledaje, me dije que no era posible. La primera vez que leí sobre parasoledajes fue en una revista de ciencia llamada Pasaje Científico de corto tiraje y que el amigo José había llevado a una fiesta; en ella se hablaba del fenómeno del parasoledaje como un doble juego del inconsciente, podía ser tanto un hermoso paisaje derivado de la fuga de una calle cualquiera cuya cerrada es un valle, paisaje sumamente taoísta si se le quiere ver de algún modo. La otra cara del concepto resultaba ser una especie de "locura" de aquellos que pasan po…

Parasoledaje 1

Y bien, ahora sí ¡Cuéntamelo todo!
Mmmm

Buenas noches. ¡Ea!, se ve buena la fiesta, ¡ah! Mucho bullicio.
Sí, aunque si te quedas callado y no entras en alguna conversación te llegaran confusas todas las que tengas cercanas a tu oído ¿Tu crees? Por supuesto, inténtalo, sólo 15 minutos.
Bienvenidos ¿Toman vino, cerveza, mezcal, tequila, whisky...? Ah..., una copa de vino estará bien.
Entonces estuviste en Europa tres años, ¿Es verdad eso que dicen de que la soledad allá se siente realmente, qué la nuestra es una soledad ligth en comparación? Es que pensaba ir, estoy en eso, sólo espero no quedarme con mis ilusiones, como a veces.
¡Oh sí!, sobre todo en invierno, ¡quien no conoce la nieve, no conoce la soledad!
¿Será? Yo siempre he pensado que jugar con la nieve, esquiar, patinar sobre los lagos congelados, ha de congregar cierta convivencia...
Sí..., pero cuando eso acaba, cala el frío, y a mayor frío, mayor soledad, mayores recuerdos viejos o enterrados; en las calles la gente va con el rostro…

Parasoledaje

Silencio el de las rodillas cuando luego de correr, correr, darse cuenta... La calle no tiene fondo. Tome la izquierda. Las callejuelas suelen ser cortas, despectivas, corredizas, cojas; muchas veces sin salida o calles dentro de calles que salen a las principales en apareamiento vial. Aquí no hay muro, no hay puerta, no hay boca a la otra..., no hay más ciudad, ni periferia, no hay más trazos de escuadras, ni esquina que cruce con...¿Qué pasa? Estas calles, creí que conducían a otra calle que dicen que conduce a... Otro que trae ese cuento. No, aquí no es, más abajo es el Valle. Pero no terminé de... Mire ahí grita otro. ¿Sabe del río?, ¿qué, qué...?, ¿del río?, ¿cuál?, ¿el qué corre bajo la calle que sale por acá, lo escucha? No corren ríos hasta el Valle. Y otra..., ¿pero usted quién es?, hace tiempo que vino, le recuerdo bien. Lo dudo, es la primera vez que busco..., ¿busca algo?, ¿por qué no lo dijo antes?, ¿necesita ayuda? Buscaba una calle, ¿una calle?, sí una calle cerrada o c…

Doceavo paraje de los días sin nombre

Hey,¿estás allí? Tengo que contarte algo.
Ah, Farfán, venía distraida en los panorámicos.
Mmmm que raro lo de "distraida"
Sí bueno..., ¿y qué pasó?-
Le pregunté a Lía si quería ser mi novia y me dijo...
¿Sabes que me dijo?
¡Qué eres un mal bufón, tus chistes no le hacen gracia y finalmente no!
Mmm, no exactamente..., ella acepta a Farfán tal y como Farfán es.
Era una broma Farfán, sabes que yo también te acepto...
Algunas veces querida mía, sólo algunas veces. Pero así eres tu a tú vez.
Bueno disculpa, evitaré mi magro intento de humor negro ¿Y entones te dijo...?
¡Sí, sí, me dijo que sí, y me besó y soy un bufón feliz!
¡Ay sí estoy enamorado!
¿Envidia?
De la buena Farfán de la buena, además Lía me cae muy bien.
¿Y qué hay contigo?
Mmmm, ni hablar Farfán, el corazón sigue repleto de ilusiones.
Puf, ¿y luego qué les harás?,¿seguirlas alimentando por miedo a tocar realidad?
Eh muchacho, luego tocar realidad es peor que tocar fondo..., algo hay que inventarse para continuar.
Puedes inventar…

Onceavo paraje de los días sin nombre

¿Cuánto tiempo ha pasado dices? Sí, lo supuse, quedaste adisgusto con la última historia. Exageraste. La vida apenas empieza a desilusionarte, si te pones así por una historia mal contada ¿qué pasará con una realidad en la que te veas mal expuesta? Siempre me escucho como bufón pasado de moda, lo sé. Pero bueno. Trataré de aburrirte menos con la historia de Cirro Lía, aunque de una vez te advierto, la vida humana también es aburrida y a veces es más difícil sobrellevar eso que la actividad más desgastante del mundo. Para empezar la vida de Cirro era aburrida, pero a él eso no lo desagradaba. No pasaba lo mismo con Marcela, cuyo carácter efusivo e hiperactividad eran lo opuesto al humor y personalidad de su marido. Su queja era siempre la misma: "Yo he estado aquí siempre para ti y cualquier actividad es más importante que pasar una tarde juntos, ya no se diga otra cosa".

Así, la vida de Cirro rayaba en el intento de divertir a su esposa el poco tiempo que convivían, infructu…

Décimo paraje de los días sin nombre

Si tan sólo ella pudiera enamorarse de "alguno"..., de Farfán, pero ¡ah!, "la realidad" le da mejores mieles que este paraje distante; objetivos, perspectivas tal vez más palpables que nosotros...
¿Qué tanto oras Farfán? ¡Lía!, me asustaste. ¡Te tardaste mucho tiempo en venir! Ehem yo estaba, bueno estoy concluyendo... Sí, sí me dirás que hay "objetivos" que te hacen dejarnos a un lado ¿no?,¡con lo que pasa del otro lado pudiste haber venido antes! De hecho aquí estás segura. Pero Farfán... ¡No te excuses! ¿Y ya escribiste algo sobre lo que pasa del otro lado? No... Mmm sería interesante, tanto como aquél ejercicio en el que te pedían contar una historia sobre un día en el cual la ciudad amanecíera sin gente, sin nada: vacía; te acordaste entonces de dos sueños que habías tenido previamente: Ni una sola alma, si acaso hojas crujiendo con el aire, piedras, hormigas;supiste entonces que te gustaba generar ambientes. Tienes mejor memoria que yo... Para eso …

Noveno paraje de los días sin nombre

¿Y luego qué pasó?
¡Ah!, creí que la joven Lía ya se había agotado de escucharme y había preferido clavar su mirada al horizonte como suele hacerlo cuando ya la cansó alguien o algo y prefiere hurgar otros panoramas más lejanos, y sacar de quicio al hablante cuando éste le pide el hilo de lo que cuenta y ella le responde "¡Mira esa nube al fondo con forma de señor que estornuda!"
No Farfán, no es así.
Ven, ven.
¿A los parajes?
¡Shhhhhhhh, Silencio! ¡Te van a escuchar! No sé si estás preparada para ver esto.
¡Bufón!
¡Ah!, sí ya sé que me vas a decir. La joven se piensa apta para ver de todo. Bueno pues entonces coloca tus manos sobre tus piernas, respira placidamente y los verás ¡Qué tripleX ni que tripleX, erotismo puro, corporalidad pura! ¡Ah contadorcillo de porquería y su suerte!
¡Tus comentarios, ah! ¡Es que no sabes lo que es la adrenalina del paparazzi asomado en la escena inoportuna de los personajes, la cual desea atrapar con la sutileza tal de no ser adivinado! La diferenci…

Octavo paraje de los días sin nombre

A Geo y las chicas de Shaktala

Camino. La tierra rojiza extendiéndose abre el paisaje de la montaña... ¿Qué se aprende en el vacío? Viví en la caverna de un bufón loco cuya meditación no sale de su sonrisa. Soy Cirro y vengo del norte. La soñé y quizá el farsante en medio de una fanfarria tenga razón en que he de contarle mi secreto ¿Quién fui? Mentírle al tal Farfán fue tan sencillo. Aquel fraude..., la ruptura con..., mi resistencia a..., mi miedo..., mi fuga hacia..., y finalmente estar aquí. Escucho una tonada oculta entre esos árboles . Me asomo. Un hombre barbudo, enflaquecido, rodeado de pájaros, silba. Su edad semeja la de Matusalén. Me mira profundamente reclamando mi ruido. Disimulo mi presencia. Los pájaros trinan y él silba igual que el trino. Parece llamarme con el ceño. Me acerco. Me siento un intruso en un paraje de silbidos.
Fiu fi fu fiu fi fu fi fi fiu fu fi. No emerge una sola palabra de sus labios. Fiu fi fiu fi fi fu fu fiu fiiiiiii.
Fiu fi fu fuifi fi fi fu fiu fi …

Septimo paraje de los días sin nombre

—¡Eh! ¿Estás allí?
—Sí bufón...
— Cirro se fue. Dejó una nota.- Querido Bufón (Farfán para los amigos): soñé, soñé que... , bueno, el caso es que en mi sueño se me dijo en donde encontrar lo que quiero ¡Ya sé el camino del que me hablabas! ¡Finalmente lo sé!
— ¿Sabes? Le había empezado a tomar cariño. Recuerdo cuando le pregunté qué demonios hacía un contador publico. Con eso de que los ingenieros dicen que iban a buscar a las contadoras cuando querían algo bueno pero no serio pues, tenía curiosidad. En verdad. A pesar de ser un bufón culto, no sé que hace bien a bien un contador publico. Se río de mi. Al final él me hacía reír más a mi que yo a él ¿Quién lo diría? Él poseía una verdadera sencillez luego de desenmascararlo. Yo no. A mí me cuesta quitarme el disfraz de risa, y por eso mi risa se volvió amarga. Esa vez me respondió de memoria lo siguiente. Me dijo que se lo habían hecho aprender. Tengo fresca su memoria de elefante superior a la de Funes. Ese día citó a toda velocidad com…

Sexto paraje de los días sin nombre

A Norma Salazar Me lo he dicho muchas veces. A estas personas se les ha olvidado "pensar". "Pensar" como se podría "pensar" en una casa de agua con tuberías de cera, o en el hombre de los pies teñidos de azul por el frío, o en la guerra cuyas cadavéricas fotografías ya no es asombro verlas en primera plana. Así, pensar y pensar. "Pensar" la música a tal punto que el compositor olvide que puede hacerse de una botella un instrumento; o como el año aquél que se celebró el Día de la Música en el IFAL y dieron un concierto con cazuelas. Hemos olvidado que en los rituales antiguos no había guitarras, ni saxofones. Quizá sea un error hablar de impostores o sicofantas, que al final de la compostura del lenguaje son aguja en la misma tela, cuando hay que hablar de aquello que eleva la conciencia humana ¿Qué podría saber de lo que eleva a cada quien y hacia donde? Molière siempre quiso ser trágico y por el contrario se volvió inmortal por la comedia. Al fi…

Quinto paraje de los días sin nombre

A Ricardo

Hoy encontré en una Antología poética una carta que debió llegar a la tía Bertha, pero por causas que desconocemos quedó olvidada y ahora le pertenece al libro Poetas de una generación 1950-59, de Escalante. La leí. Me considero metiche, aunque no llevo los resultados de mi metichismo muy lejos, es mera curiosidad interna la gran mayoría de las veces o aquella sensación de hormigueo al penetrar en algo que nos es ajeno. Una carta olvidada en un libro es un acto bastante poético: su olvido, su falta de sentido al lado de lo que leemos, y su total sentido en el abandono de sí misma. Le comenté a Memo, con quien trabajo en Filológicas sobre mi hallazgo, y me dijo que la dejara allí, que esa carta le pertenecía al libro, que él había encontrado alguna vez otro en la biblioteca Samuel Ramos, con una carta que decía que aquellos libros (suponemos que eran más pero aquel tuvo el don de la nota), eran donados a la biblioteca para ser aprovechados por los estudiantes, que su dueño se…

Cuarto paraje de los días sin nombre

—Veo que siempre hay alguien dispuesto a ser otro a quien es.—

—¿No me crees entonces que soy asceta?—

—No. Me parece que sigue siendo un bufón—

—¿Acaso no lo eres tu también, y todos alguna vez?

—No me ofenda.—

—No lo estoy ofendiendo. Más bien usted tiene muy mal sentido del humor. O acaso será que me acostumbré tanto a hacerme reír a mí mismo, qué olvide cómo hacer reír a los demás.

—Quizá las risas que causaba eran fingidas.—

—¡Eh, quién ofende a quién! ¿Y bueno, ya que usted lo recuerda todo...? ¿Quién es usted y de dónde viene...?. —

—Cirro. Y soy del Norte.—

—¿Qué parte?, Ciud, Rumán..., Isud.—

— ¿Qué nombres dice? Los desconozco todos.—

—Entonces usted viene de otro Norte, pero no del Norte que conozco.—

— A ser verdad no reconozco estas tierras. Parecen un desierto..., un desierto sin órganos...—

—¿Y eso no te da tranquilidad?—

— ¡No por dios! A quién le causaría tranquilidad amanecer en un lugar sin nombre, donde todos quieren fingir que han olvidado. Donde Irak ha desaparecido del mapa, …

Tercer paraje de los días sin nombre

A Luis Eduardo
Cuando era niña los trolebuses eran un granizado hecho con fruta que comía en Mérida. Mucho tiempo después fui a La Reina de Montejo a tomar un trolebus como quien quiere recobrar un sabor lejano. Es bello descubrir que el gusto de la infancia no siempre muda con la edad. Alguna vez estando en Colombia le preguntaron a un mexicano si seguía habiendo trolebuses. Aquel hombre dijo que no. Yo expresé lo contrario pero siempre es más fácil creerle al otro al que le preguntaste, igual y por el hecho de haberle confiado una posible respuesta. Ese día caí en la cuenta de que nunca me había subido a uno, sólo los había visto pasar y perderse entre el resto de los coches y camiones "comunes". Finalmente lo que había defendido aquel hombre en Colombia era cierto. —Existen, pero no tienen un lugar propio en la ciudad. Supuestamente deberían tener un canal de circulación propio, sin que ningún otro vehículo pase por donde él pasa, y no es así. El trolebus electrico se ha p…

Segundo paraje de los días sin nombre

No se trata de no recordar, sino de que no se quiera. ¿Y si acaso este fuera aquel país dibujado en los libros, aquél que quedó en ruinas tras morir su dibujante? ¡A quien le importan hoy las historias con final feliz! La videncia es cosa del pasado... En cierta manera el amor se había descoyuntado hace tiempo. Trillado. Otra historia en la que el olvido toma forma y se pierde la secuencia ¿Y si los días fueran: Malud, Ruec, Gaun, Alpen, Frao, Diup y Káantub...?, ¿si hubiera uno más?, ¿si no los denominaran las constelaciones?, ¿Sí el Imperio no...?
"Al final no quedará nada", oíamos cuando niños y nos parecía un sueño. Quizá no debimos crecer, sino mantener la crueldad manifiesta hacía volvernos creyentes de cualquier movimiento humano. A regañadientes nos hacían creer y sentir algo aunque no lo sintiéramos, aunque apenas supiéramos lo que era sentir. Luego de volvernos sensitivos alguien llegó y nos dijo que eso no..., que la sensibilidad no..., que las emociones no... Y …

Primer paraje de los días sin nombre

Quizá haya una forma de comenzar un ciclo: en un día determinado, sospecho; en una hora fija, supongo; incluso en una milésima de segundo de acuerdo al movimiento del sol en determinada posición: sur, oriente, norte, poniente de acuerdo al rito "Q" de la comunidad "F" en al país de los días sin nombre. Allí los habitantes se preguntarán por el significado del 9, o incluso desconocerán tal signo. Lo verán como un elemento paleontológico a investigar. Usarán toda su tecnología para entender la rutina númerica y su seguimiento. Para ellos este hallazgo será una revalación que acude sin preguntas y que acontece por irreconosible, por intocada. Tendrán que empezar un ciclo no por el conocimiento serial de su prolongación, sino por su desconocimiento. "Estámos en un ciclo cuya cifra no se ha visto antes". Implicará indagar en otro lenguaje. "No sabemos que acontecerá ahora, sólo que ha cambiado de ayer a hoy nuestro entorno. Está el mismo árbol, la misma v…