domingo, 12 de septiembre de 2010

Seducción profesional

Alguna vez platicaba que la seducción se inmiscuye en nuestras vidas dentro de lo más cotidiano.

Recuerdo cuando escribía mi tesis, es más; antes de eso, cuando me preguntaban qué tipo de investigación efectuaría para titularme y yo comentaba: algo relacionado con la poesía. Me gustaría trabajar el poemario de alguna mujer, pero no se cuál.

Acto seguido era pregunta obligada ¿Trabajarás problemas de género y marginalidad?

Respondía que era justamente eso lo que no quería hacer . La poesía es de la persona, del individuo, sí de hombres y mujeres pero, más allá de esas divisiones, humana.

Pasado un tiempo, escogí el libro Un lugar ajeno de Tedi López Mills y descubrí cuán seductor podía ser el espacio poético. Quise proponer una lectura para ese lugar ajeno, sólo eso. Más adelante descubrí que todo el tiempo estamos haciendo lecturas del otro, de los otros y reconocí que ese había sido mi objetivo en la tesis, quizá lo más orgánico de la carrera de Letras, proponer una lectura de un poemario, a partir de su representación como espacio, como tiempo.

Lo que me seducía entonces de la poesía, era su posibilidad de lecturas, no su análisis estructuralista. Es un error pensar en un libro como un experimento fijo. No se puede poner a prueba literariamente una única forma del decir o el escribir, por eso la teoría humanista es un juego constante de destreza seductora; tienes que seducir a tu lector, a tu sínodo, tu asesor, con la propuesta que defiendes, con la lectura que haces del mundo.

Eso fue para mí titularme de la licenciatura en Letras Hispánicas, un juego de seducción de la palabra, en la que no había otra cosa que retroalimentación entre cada uno de los participantes.

Ahora recuerdo a un personaje de esta ciudad capitalina llamado Oliver que dejó a la música seducir su proyecto de tesis de Arquitectura, o a Mariana que dejó a las patinetas entrar en una tesis de Comunicación; a Cesar, que se enfrentó a la crítica filosófica tras invitar a un doctor de Estética a leer su tesis sobre la poética como verdad; a Lidia, que hizo llorar a una sinodal en su examen, al desdecir del amor en Borges; a Ricardo argumentando sobre Paz y Celán, sobre tener el decir poético en la frente o en la boca. Recuerdo también a Dellamary defendiendo apasionadamente las clases de estadística lingüística y a mi primo Enrique hablando de Agaves y mezcal en su examen de maestría en Biología.

Ante todo esto me pregunto si alguien puede resistirse a inmiscuir en su vida profesional aquello que le seduce. Me lo decía Jorge; hay que buscar el equilibrio entre lo que amamos y el objeto material que nos hace mantenernos día a día. Luego pasa, que lo material nos jala, nos vuelve abominables, nos vuelve seres dentro de nosotros mismos, para nosotros mismos y entonces aparece el otro rostro de la seducción. Los niños de la calle a los que seduce un adulto para que trabajen a su servicio. Les prometen dinero, les prometen sacarlos adelante y ellos viven en este tráfico de promesas. Así también nos prometemos a nosotros mismos, nos ponemos fechas para finalizar algo, nos abstraemos o nos autodestruímos en lo que nos orgullece el ego, sin darnos cuenta o dándonos cuenta pero valiéndonos lo que diga el mundo…

Nos seducen los anuncios de aparatos que te prometen cambiar la figura, la telenovela donde el personaje protagónico se casa por venganza. Nos tratan de seducir los anuncios del buen gobierno y la prosperidad.

La seducción siempre será un arma de dos filos. Un tráfico de expectativas, de sueños, de posibilidades.

Lo mejor sería amar y ganar siempre en lo que hacemos. Entonces volvemos al juego de destreza, que va más allá de cualquier profesión: humanista o técnica. La profesión se vuelve seducción. La seducción se vuelve convencimiento y vocación.

El humano y sus relaciones se cumplen diariamente en un círculo de atracción.

Ahora pregúntate ¿Qué tipo de seducción practicas? ¿Por quién o qué te dejas seducir? ¿Qué te da miedo que te seduzca? Y descubrirás detrás de estas preguntas, la seducción de lo humano, que se empeña por darle a su identidad un nombre, un ser.

lunes, 6 de septiembre de 2010

La brevedad en el pecho


"Il existe depuis trés long temps une inmense secte d'imbeciles
qui opposent sensualité et intelligence"
Amelie Nothomb
"Existe desde hace mucho tiempo una inmensa secta de imbéciles
que oponen sensualidad e inteligencia"
La traducción es mía


Quizá la mejor forma de hablar de seducción sea no hablar de ella, sobre todo si al hablarla recaemos en comentarios tales como: “la seducción sólo es sexual…”

Ella, está en todas partes; en la tableta de chocolate que come el niño y en la ambición política.

Alguna vez una de mis hermanas me dijo que el hombre que quiere intimar contigo, te lleva a esa situación sin redundar en palabras. Así, en esta misma precisión, es que se tiene la brevedad en el pecho. Sí, por herencia tengo la brevedad en los pechos.

El juego de la seducción ha de entenderse en breve, o en el más profundo silencio del gesto y el cuerpo.

Mamá me contó que terminó con su primer novio, cuando él le expresó que era extraño que saliera con una mujer como ella, cuando hasta entonces había tenido puras novias chichonas. Cuando conoció a papá y le contó tal suceso, él le llevó una revista donde aseguraban que las mujeres de senos breves eran más inteligentes que las de senos grandes. No investigué mucho al respecto, pero el detalle fue bello y lo conservo en la memoria como parte de las hazañas de conquista de papá.

La seducción es alimento. Viéndola así, incluso es sagrada.

Desconfío de los hombres que desprecian la sexualidad de una mujer por no tener senos grandes. Tan hermosos puedes ser los unos, como los otros. La sensualidad va más allá de los cuerpos.

Preferible la brevedad que la silicona, eso es un hecho. La brevedad es una virtud, tanto como saber llenar una hoja en blanco, con las palabras justas a dicho espacio.

Me imagino entonces, con la cabeza de un hombre que ame recargada entre mis senos, después de hacer el amor. Mis dedos jugando con su cabello...

¿Quién dijo que los sentimientos sólo se declaran con palabras?

martes, 17 de agosto de 2010

Tele-patia

Mejor la obsesión de lo mismo que la seducción de lo otro.
Jean Baudrillard/ De la seducción

Hasta qué punto puede volverme loco. No encuentro motivos, razones para escaparme de su recuerdo. La siento tan imposible, tan ligera, que su ligereza me fascina pero a la vez me resulta inabarcable y… Él, no sé qué siente, me molesta, me aturde, me encanta. No, no puede molestarme lo que me encanta pero entonces... Ella, se me escurre en el pensamiento. Tan sólo dibujar su cuerpo siento un escalofrío que me congela, sí, ella me congela. Qué hacer, qué hacer para ser cálida, para que él se sienta acogido ante mi presencia. Y si un día lo besara, sí, eso. Sus besos, imagino sus besos tocando mi piel, puedo sentirla recargada en mi pecho, escuchar su risa juguetona. Soy tan mal jugador que despierto siempre. El juego, eso es, debo encontrar la estrategia precisa. En la seducción ellos siempre dominan pero él no logra dominarme entonces, me queda a mí inventar el juego y luego involucrarlo, fingir que me domina aunque… Ella a la distancia, tan cercana pero tan distante. A veces creo que así pretende tener el control ¿Será consciente de esta batalla? Qué hacer, una cena, maquillarme, ponerme un vestido, velas. O no, mejor lo invito a ver una película, muy obvio, o a un museo, sí, ¿qué podría sospecharse de la invitación a un museo? Sus gustos, que le gustará a ella. A veces creo que lo sé pero, no, no, me desespero… Esta presión en el pecho, la que no aligeran los latidos ¿Y si él no fuera lo que imagino, y si él me rechazara? El miedo, esa es la mayor clave del rechazo ¿Notará ella mi aflicción de verla sin tocarla? La deseo, quiero morderla ahora, suave, quiero que mis manos dejen de tocar mi cuerpo desesperadamente creyéndolo otro. No, el placer en uno mismo es una mentira, un artificio para la ansiedad del tacto. Basta de hedonismos. Y si le llamo. De menos escuchar su voz me hará parar en esto. Toma ese teléfono, marca su número y lo demás saldrá en el camino. Notará el temblor de mi voz. No pienses que decir. Marca. Marca.

Suena ocupado.

martes, 3 de agosto de 2010

Paraje sin nombre (A dos años)

René Magritte. Pies




Pies que escriben en el tiempo
andanzas por las ciudades
ritmo del viaje en los pasos
acertijos de la historia
juego el de contar soñando
escaleras a otros sitios
signos de lo imaginado

viernes, 30 de julio de 2010

Espéjulo

Espejito, espejito, ¿quién es el mejor juez de este rumbo?
Tú Narciso Reyes, tú.
Qué rostro es ese, es el rostro, es el rostro del acusado.
Váyase, yo, yo, yo…, yo no lo maté. Usted ya estaba muerto en vida. Sus culpas le habían matado el interior de su identidad. Yo no fui ¿No escuchó lo que dijo el cristal de mí reflejo? Soy el mejor juez de este rumbo, así que se me larga del espejo de mi baño en este mismo instante… No, aléjeme sus manos, aléjelas.
¿Qué dices espejito, espejito?, que quién es el mejor acusado(a) de este rumbo…
¿No lo será él por matar al amor y venirse a morir a mí juzgado?, ¿o sí?
No, no otra vez. Largo de mi espejo he dicho.

La vida nunca es justa me oye, pero usted ya estás muerto(a). Dígame ¿Es más justa la muerte que la vida?
El inocente, ese es el mejor acusado de este mundo, porque responde las preguntas del juez sin miedo, sin vacilación, y queda libre de duda pero, ¿quién es el inocente más inocente de este rumbo? Usted no era inocente o no se hubiera dejado morir.

No, usted no me ganó el juicio, me lo ganó la vida, no usted, espectro de pacotilla. Váyase, lárguese y deje de juzgarme con sus manos muertas. Deje de atormentarme. Yo no soy un mal juez, sólo intento seguir la ley y hay una sola forma de hacerlo: el dominio. Imperio e imperativo tienen la misma raíz. Ya le respondí.

¿Quiere algo más de mí que viene de ultratumba a indagarme con su figura?
¿Quién es usted Narciso Reyes?
No, usted no hablaba ¿O serán mis oídos los que me traicionan?
¿Quién es usted?
Yo, yo, yo sólo soy un juez, ni más, ni menos y antes soy un ser humano y antes, antes un animal….

¿Qué es un ser humano?
Alguien que actúa conforme a la ley y derecho de los hombres y las mujeres.
Ahora se ríe. Calle su risa, lárguese, qué quiere de mí, yo no podía salvarlo, nadie es capaz de salvar a nadie, o acaso sólo Odiseo se pudo salvar siendo Nadie. Váyase, largo de aquí espectro.
Dios, quítamelo, llévatelo, aléjalo.

Espejito, espejito, espéjulo, espéculo de la humanidad ¿Quién es el humano más humano de este reino? Respóndeme espéjulo, respóndeme o te quiebro en mil pedazos. Respóndeme o agarraré este piedra pómez y…, responde espéjulo o…
No que he hecho, he roto el espéculo. No habrá quien me diga que soy el mejor juez de este rumbo…, ahora soy humano sin espejo, sin reflejo.

¿Quién soy?
Soy el que juzga visceralmente, el último en tener buen juicio el último que moriría en aras del amor. Ya decía un filósofo francés que el que juzga no conoce el gozo. Y sí, el que goza sabe del amor, de la seducción de... Quizá, quizá usted, el que se quedó roto en mil pedazos en ese espejo conoció todos los extremos del goce, sus aristas… Nunca sabré si en verdad era usted culpable.

¿Y tú Narciso Reyes? ¿Tú eres culpable? O será que eres tan humano, como todos los humanos de este mundo.

viernes, 23 de julio de 2010

Absolución

¬ ¿Quién es esta persona?
¬ Dice que ha cometido un crimen señor Juez.
¬ Aguarden, no se vayan. Quédense aquí por si los necesito.
¬ Sí, señor.
¬ ¡Usted! ¡Levante su rostro que no le veo al piso nada de interesante!
¬ ¿Así que ha cometido un crimen? Hace unos veinte años que no llegaba aquí alguien a entregarse libremente. Mire que desgarbado(a) luce.
¬ ¿Qué crimen cometió usted si puede saberse?
¬ ¡No puede hablar!
¬ ¿Será que un culpable no pueda hablar secretario Meléndez?
¬ ¡No se burle!, esto es cosa seria
¬ ¡Qué comience el juicio entonces! Ya sabe las reglas, responda sí o no con la cabeza según la respuesta que quiera dar.
¬ ¿Es usted casado? No. Bien. ¡Qué quiere!, ¿por qué se me acerca de ese modo y me enseña sus manos?
Meléndez sosténgalo(la).
Tendré que dejarme de introductorios
¿Ha cometido usted un robo? Niega.
¿Una falta al orden público? ¿Un asesinato? Ha asentido con la cabeza.
¡Suélteme la ropa por favor! ¡Meléndez, le dije que no le quitaras el ojo de encima!
¬ Se está muriendo señor.
¬ Qué muriéndose ni que nada, es tan culpable como todos los seres humanos, sólo que me aligera el trabajo…
¬ ¿Así que un asesinato? ¿Y a quién asesinó? ¿A su madre? No.
¿A su padre, entonces? No ¿A una pareja? ¿No? ¿Estamos hablando de un crimen pasional?
¡Es inútil Meléndez, este hombre ya no tiene capacidad de juicio, ni para bien, ni para mal! Aunque, bueno, ¿si no fue pasional, fue por amor? ¡Asiente! ¿Fue un crimen de amor? Bien ¿Asesinó al amor?, ¡qué digo! ¿Usted asesinó a alguien por amor?
¬ Sí, señor, sí ¡Ha asentido! No, espere. Dijo sí a lo primero.
¬ ¿A lo primero? ¿Cómo? ¿Usted ha asesinado al amor? Por favor, me río.
¬ ¿Cuál amor señor(a), el amor a los otros o el amor a sí mismo?
Está alzando su mano Meléndez dígame qué señal es esa que ha hecho.
¬ Parece que quiere decir que los dos.
¬ ¡Ah, hombre sin amor!, vaya a ver a un cura, a un sanador o un médico ¿Qué hace usted en un juzgado? ¿Quiere que la sociedad pitorrera lo juzgue?
Me vuelve a enseñar sus manos.
¬ Si me permite opinar señor juez, me parece que le está pidiendo que lo encadene, o que lo torture.
¬ ¿Pero cómo lo voy a torturar? ¿Puede haber más tortura para un hombre que perder el amor para sí mismo y su prójimo?
¬ ¿Traigo unas cadenas señor?
¬ No Meléndez, no puedo, no puedo sentenciar a esta persona, no, no, ¿no ves que no está en su sano juicio?
¬ Necesita eso para morir en paz señor. La condena, para él, es su paz.
¬ ¡No!, ¡no! y ¡no! ¿Cuándo se ha visto eso? ¿La condena, paz? ¿Estudió usted Leyes Meléndez?
¬ No señor, soy secretario.
¬ ¡Se nota! ¡No tiene idea Meléndez, no tiene idea!
¬ ¿Le mando traer la cadena, o unas esposas de menos?
¬ Está bien Meléndez pero…
¬ Gómez, por favor.
¬ En seguida secretario Meléndez.
¬ Ya trajeron las esposas, señor.
¬ Bien. Colóquenselas.
¬ No respira señor
¬ ¿Quién no respira?
¬ ¡El acusado Señor!
¬ ¿Está muerto? Pero no, si, si, si, se me abalanzaba hace rato y me, me, me enseñaba sus, sus manos y…
¬ ¿Ve, ve, ve lo que le dije? Este hombre ya no podía ser juzgado por la gracia humana Meléndez. Como juez sólo pongo y exijo los límites que la sociedad implanta, pero esto, esto es demasiado, demasiado.
¬ ¿Usted cree que era culpable?
¬ Sólo la muerte lo sabe Meléndez, sólo la muerte.
¬ Saca ese cadáver de aquí y di que el enjuiciado llegó moribundo.
Me voy. Hoy, hoy la vida me ganó el Juicio.

domingo, 18 de julio de 2010

Inquisitorio

Está en esta entrada porque considera que es una persona de buen juicio, o le han dicho que lo es, ¿cierto? Asienta con la cabeza si sí y muévala de un lado a otro si no. Ha movido la cabeza en señal afirmativa. Bien.

Por juicioso se entiende alguien cuerdo, prudente, reflexivo, con sentido común, lógico, consecuente, incluso sabio y formal. Me asiente como si todas estas brillantes palabras fueran de su competencia, ¿no es verdad?

¿Qué pasa con el juicio hoy día? Le doy una pista. Espejito, espejito ¿quién es el (la) más hermoso(a) de este reino? Sí señor(a) que bueno que es consciente, el juicio es un espejo de usted mismo, el cual refleja con las demás personas. Si usted es colérico, tratará a las personas de acuerdo a su cólera; si es neurótico, de la misma manera se dirigirá a su prójimo; si pone sus actividades personales antes de las de cualquiera, todos serán menos que usted en lo que sea que hagan, así se rompan el lomo en una oficina, un despacho, una editorial,una escuela, o en el trabajo de campo, aunque usted no considere tal actividad trabajo, ¿prácticas de campo, por favor?, ¡lo que yo hago es trabajo, esos perdedores que! O bien puede ser que crea que su esposa(o) le pide atención de más porque: ¡pobrecita no tiene nada que hacer!, ¡yo soy su vida!; o quizá sea de los que piense que la ha pasado tan mal que nadie puede pasarla peor y nadie tiene derecho a quejarse por algo menor a su agravio. Me río de usted. No me ponga cara de sea consecuente conmigo señor juez, si ya de por sí ha habido condenados por culpa de un beso supuestamente fraterno ¿Qué esperar?

¿Por qué será que los hombres no entendemos con ternura cuando juzgamos al otro injustamente y nos lo hace saber, muchos menos si llora, porque lo consideramos chantaje o si exige, porque lo consideramos posesión? Por eso ha llegado a esta entrada, porque lo que usted necesita es un inquisidor ¿Hasta qué grado las palabras pueden ser una tortura? La finalidad de este sitio es que usted se sienta una rata de laboratorio en vez de un ser humano al salir de aquí y tener claro que así es como usted quiso sentirse, puesto que nadie lo obligó a entrar ¿Por qué será que sólo la crueldad nos hace entender?, ¿mezquindad o masoquismo, o ambas?

Siempre estamos queriendo cambiar a los otros ¿Le digo la verdad? Los seres humanos no cambiamos: añadimos o reducimos, hacemos algunas modificaciones pero, en el fondo, seguimos siendo los mismos, al menos que nuestro propio ego nos traicione, nos refleje y nos haga perder en donde más seguros nos sentíamos, entonces nos vamos en su contra, nos vamos contra nosotros y “cambiamos”. De allí que muchos profetas dijeran que la vida es sufrimiento, hasta que no busquemos, por nosotros mismos,lo contrario.

Usted viene aquí para que le ponga su estrellita de buen juicio, como cuando un perro que hizo bien un truco enseñado por su amo, llega a pedir una croqueta. Su amo, señor(a), es la sociedad. Está aquí para que yo: un juez, le diga a usted que es alguien de buen juicio. Discúlpeme pero no, no lo es, ¿quién lo es?, ¿acaso lo soy yo? Si lo(la) estoy inquiriendo de esta manera, usted ya habrá pensado que no soy una buena persona, o por el contrario me querrá decir; gracias señor juez, esto es lo que necesitaba, prometo que seré una mejor persona a partir de pasado mañana, porque antes tengo que…, etc. A mí no me prometa nada.

Mire, yo no soy ni mala ni buena persona, soy un juez y punto. Por lo demás, antes soy humano, antes animal, no lo olvidemos. Entonces, repito, ¿es usted una persona de buen juicio?

Vuelve a asentir. Pero por favor ¡Qué cinismo, qué hipocresía! ¿Cuál Dios? Le daré tres latigazos para que entienda.

1) El humano no es perfecto, tan sólo perfectible.
2) Hoy día, debido a la represión de las emociones en general, nuestros juicios son emocionales y, ergo, no son lógicos.
3) Cuando usted hace mierda a alguien, usted se está haciendo mierda también

Pero, ya que usted insiste en ser una persona de buen juicio, que pone su razonamiento siempre antes de cualquier trato con los otros y con usted mismo, estas palabras le hacen cosquillas, ¿no es así?

Válgame, pero ¿por qué siento que llora?, ¿por qué veo desfigurarse su rostro?, ¿qué sucede? ¿No era usted la persona más “hermosa” de este mundo? Salga de este sitio y sea prudente, reflexivo(a) y todo lo que un diccionario le dice que un juicioso debe ser, si es que desea ser tal adjetivo. Ni yo, ni nadie puede ayudarlo, ni mucho menos premiarlo. En esta vida, las coronaciones no son más que un espectáculo, del que todos queremos ser parte. Por aquí por favor.

¡Qué pase el siguiente!

sábado, 10 de julio de 2010

PRÓXIMAMENTE

NO
TE
LO
PUE
DES
PER
DER

lunes, 5 de julio de 2010

Dedicatoria

Dedico esta serie de poemas a mi mamá, Eloísa Gottdiener,
a mis hermanas Isaura y Alina González (a las tres: en la Unidad);
a Alejandra Vega Hernández (en su duelo),
a José Alberto Conrado Flores (en su complicidad),
a Eduardo Alarcó Azuela (en su silencio);
a Susana Esquinca (en su alegría),
a Raquel Huerta Nava (en su generocidad),
a Luis Eduardo Vargas Osornio (en su franqueza).
Y en sí, a todos los amigos(as) que reconozcan en su interior,
las edades del Sol.

Espíritu de Tiempo/Espíritu sin Tiempo



Espíritu de Tiempo


-Apártate de mi;

él no respondió.

Ella se dirigió a otros

-¿Quién le dijo al Tiempo
que podía imponer sus soles?

- No los impone,
dijo uno,
cada quién los siente.
Podría ignorarlos si quiere;
su espíritu se volvería de roca
y en ella golpearían,
sin día, sin noche,
las olas.

-¿Y usted quién es para juzgar al Tiempo?,
dijo otro.
¿Acaso usted no se impone ante nosotros
para acallarlo?
Nadie ha podido con él.

-Pequeña ,
dijo un último,
¿qué te han hecho esos soles?,
si dan el calor a la aurora,
el candor del medio día,
el celaje de la tarde,
el aviso de la luna en la noche;
y te han dado a ti
la paleta de tus emociones
para que la combines
con los juegos de luz
a tu antojo.

Bajó su mirada,
el corazón se pobló de murmullos
que, indescifrables, sólo sentía vibrar en su oído;

esa fue la respuesta del Tiempo



Espíritu sin Tiempo


¿Si te quito tus emociones, te quito la luz?,
¿qué harías?,
¿dejarías de sentir o sentirías más?
Si no hubieras visto la reconstrucción de tu adentro,
¿valorarías?,
¿sabrías lo que es la grieta?

Ignórame cuando quieras,
arrancame las manecillas;
volveré a ti siempre
a recordarte las horas.

No puedo quitarte tus soles;
si acaso puedo hacer
que el segundero guarde silencio
y las manecillas caminen en puntillas.

lunes, 22 de marzo de 2010

Edad Selenia (Noche)

Dice Luna

En tu corazón ha nacido el sol,
el sol alumbra a los hombres de la Tierra;

yo dibujo su silueta cuando cae la noche,
su luz es a mi imágen un espejo.

Levanta la mirada.
Su cuerpo, roca entera.
En ella todo organísmo cobra forma en uno
...........................................................[solo.
Pulveriza la roca,
es su corazón el que tiembla y la derriva.

Dice ella

La luna en sus facetas
es cada una de las mujeres.

(Luna calla)

¿El día, la noche son padres del tiempo?

Dice Luna

— Todos tenemos un sol y una luna,
todos somos las edades del sol.

En su cuerpo el corazón extiende los rayos,
sus dedos tiemblan.

martes, 16 de marzo de 2010

Edad Ocre (Atardecer)

El sol descendió hacia la montaña.
Ella guardó las aves de la tarde en su pecho,
las que le enseñaron lecciones de ternura.

La barranca empezó a cerrarse,
así las grietas, fisuras, reflejos.
El sol se hundió en las faldas de la montaña,
se tiñeron las nubes hasta apagarse,violáceas.

La luna se elevó con el silencio en los labios.
Ella sintió la luz del sol alumbrar su corazón.

La noche cubría el cielo,
en ella amanecía ella.

viernes, 5 de marzo de 2010

Edad Aurea (Cenit)

La luz reveló su figura,
despertaron emociones colmadas de sol,
calientes, insoportables a la piel que las resguarda.
Surgió el miedo; amor contenido bajo el ala del corazón .
Oyó el silencio parlante de lo que sin decir dice,
sintió el bombeo de su sangre siguiendo laberintos.

Detrás de los ojos la imaginación del amor,
extranjera que pasa, seduce y se desviste a solas,
la vio reflejarse en el espejo de linfa,
reírse a carcajadas, desvanecerse.

Su alrededor polvo de luz
ascendente espiral en el cuello de la barraca.
Gritó entonces...
-Has un hombre a mi imagen y semejanza.

Respondió la marea en su corazón,
resonancia en su adentro,
música de su adentro,
pausa hacia adentro,
luna oculta.

Su respiración olía a mar
sus labios cristales de sal.

Pidió a la aurora le devolviera su presencia.
No había voces, no había dios, no había ella.
Asomó su rostro en el espejo de linfa,
resbalaron sus máscaras, las abrasó el resplandor solar,
sintió el calor de su corazón estremecerse
y fue ella, por un instante,
amándolo.

domingo, 28 de febrero de 2010

Edad de canto (Aurora)

El silbido del volcán exhala los rojos de la aurora.
En el claro de la barranca se refleja la ciudad,
diluída entre las ondas, repentina.
Apabullante el vacío sin recuerdos,
ni pasado, ni futuro; el presente, desierto.
Su rostro innombrado,
las gotas salinas recorren sus mejillas,
son el temblor más fino del agua.

El canto de piedra resguarda los sonidos
sin lenguaje o articulación de la memoria.

La recorre el miedo como sombra ,
intuye las respuesta de un Dios.


—¿Acaso no te encontraste ahora
que la sucesión de tus dudas,
tus recuerdos y anhelos se aleja?
Cocemos el futuro,
recalentamos el pasado,
y pasa crudo el presente sin divisarlo.
Ahora te estremeces y saboteas la realidad
la que te desbarranca y te deja sin adelante o atrás.
¿Acaso no te encontraste ahora que ves más allá de un nombre
que tu rostro te dice lo oculto ayer no por olvido?

Ella busca su rostro en el espejo de agua,
el agua lo da y ella lo observa.

Las ondas se alejan,
con ellas la nostalgia del pasado, del futuro.

El resplandor del sol cincela su presencia.

domingo, 7 de febrero de 2010

La edad del Sol

Las soledades vividas equivalen las edades del Sol,
al decirlo tiembla ser adentro, quiebra medio ser;
no la parte en dos la grieta,
deja una barranca donde entra el silbido del viento
y la lluvia forma una cañada al erosionarse las rocas.

Empieza la conformación de la nueva era.
La tierra no se define con libertad,
cuestionan los designios la luz,
aquella que entró hasta iluminar el fondo.

No son demonios, son pensamientos
seres que maldicen su corazón,
recuerdan.
Es su propio ser que intenta cubrir la barranca;
en ella han nacido peces,
crecen flores y árboles silvestres,
caminan pequeños animales.

Lamió sus heridas, las que quedaron tras el deslave,
asomó su rostro al precipicio, la luz giraba hasta el fondo
descendiendo en espiral hasta tocar el espacio naciente.

Bajó lento las rocas hasta el claro del agua
¿Quién eres tú?, no eres yo,
ondeó la imagen fluída.
¿Quién eres tú?, no yo,
ondeó la imágen de linfa.
¿Acaso existes tú, acaso?

Miró a los peces, los animales,
el deslave en los muslos.
Miró el abismo recorrido
¿Quién eres?

Silencio, la cañada extiende su canto.
Mira los animales, los peces,
el viento ligero distiende la espesura.

Vuelve a buscar aquél rostro
el claro es nítido, trasparente,
sin faz, máscara o fisura,
en él no se refleja nada,
ni tu, ni yo, ni persona.

viernes, 29 de enero de 2010

Lázaro y sus mujeres

Levántate Amargura, cada vez tenemos noches peores. Tu y yo desnudos en la misma cama no provocamos marea alguna, ni baja ni alta, es peor que el Mar Muerto, pe-or-que-el-mar-muer-to, ¿me oíste? Ya es tarde, tengo que ir al trabajo. Mi secretaria Dolores me espera con un fajo de papeles mayores al fajo de mi salario. Y luego además te ladeas del otro costado. Ayer hablé con Angustia, mi jefa, te he hablado de ella. Es una mujer hombruna y parca. Habla con monosílabos y si acaso articula más palabras es en las juntas donde re-mar-ca-sus-pa-la-bras-co-mo-pa-ra-ha-cer-nos-en-ten-der -cual- ni-ños-de-pri-ma-ria-su- man-da-to . Tiene una voz chillona inaguantable. Y hoy hay junta..., ¿sabes lo qué es eso?, de dos horas. Levántate, floja, de por sí no me das placeres y para colmo te quedas allí echada. Yo que quisiera mi desayuno, mi taza de café caliente, unos huevos a la mexicana. Está bien, bajaré a hacérmelos yo. Desde que se fue Prudencia, no hay buena comida aquí. Y tu sólo me gritas, me regañas, estás peor que mi madre cuando yo tenía diez años. ¡Ah!, escuchaste la contestadora ayer, habló tu hermano, es un neurótico déjame te digo, ¡Mira que dejar esos mensajes donde te pide no sé que de una fianza desesperadamente!, el sujeto tiene problemas, ¿qué no tiene a tu madre, tu padre a algún amigo? Amargura, ¿me estás oyendo? Otra vez escondiéndote bajo las sábanas. Después de tu drama de anoche seguro lo haces por vergüenza: que si así no te gusta, que si ya no soy el mismo, que si me falta "espíritu", ¿deportivo será? Tuve un sueño Amargura, que si te contara; yo era miembro de las galeras antiguas y como remaba muy lento, me habían puesto un anciano atrás, pero de verdad anciano, que me pegaba unos latigazos terribles en la espalda. Fuerza tenía el abuelo ese para lacerarme de esa manera ¡Ah!, esto ya no es vida, ni en mis sueños soy feliz.

-Levántate Lazarito. Apagué el despertador mi amor ¿Te volverás a dormir?
-(Bostezando) ¡Eh!, no a-má, tengo trabajo y yo, yo, yo, ¡aaahh! Tuve otro mal sueño ¿Me preparaste mis huevos a la mexicana?
-Sí m'hijo, están en la mesa. Sabes que tienes la libertad de bajar cuando quieras.
-Sí, sí, está bien, ahora voy, me queda aún algo de tiempo, me baño y bajo.

miércoles, 20 de enero de 2010

Supuestos

El tedeum de los pájaros:
oración guardada en el bambú de un dios espiga.
Escucha el trino, su tránsito.
Seis de la tarde,
deslagaña pensamientos.

No contempla afuera desde días.
Desconoce los accidentes de la mañana:
que el restaurante de la esquina cambió de nombre,
que alguién habló en tres ocasiones buscándole,
que el atardecer se fundió en violeta metálico.

Las calles fueron imagen adentro,
avenidas en siga recorriendo la cabeza,
detonantes de realidad ante la salida de todos sus pasos,
pausas:los que caminan, los que ruedan, los que acechan
los que preguntan-
¿Sabe usted llegar...?
No, sí, aquél sabe.

Escucha el tedeum de los pájaros
de pronto ruido ajeno al manumiso.
La noche le deja un secreto en su oído

Libérate de tu libertad.