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Tele-patia

Mejor la obsesión de lo mismo que la seducción de lo otro.
Jean Baudrillard/ De la seducción

Hasta qué punto puede volverme loco. No encuentro motivos, razones para escaparme de su recuerdo. La siento tan imposible, tan ligera, que su ligereza me fascina pero a la vez me resulta inabarcable y… Él, no sé qué siente, me molesta, me aturde, me encanta. No, no puede molestarme lo que me encanta pero entonces... Ella, se me escurre en el pensamiento. Tan sólo dibujar su cuerpo siento un escalofrío que me congela, sí, ella me congela. Qué hacer, qué hacer para ser cálida, para que él se sienta acogido ante mi presencia. Y si un día lo besara, sí, eso. Sus besos, imagino sus besos tocando mi piel, puedo sentirla recargada en mi pecho, escuchar su risa juguetona. Soy tan mal jugador que despierto siempre. El juego, eso es, debo encontrar la estrategia precisa. En la seducción ellos siempre dominan pero él no logra dominarme entonces, me queda a mí inventar el juego y luego involucrarlo, fingir …

Paraje sin nombre (A dos años)

Imagen
René Magritte. Pies




Pies que escriben en el tiempo andanzas por las ciudades
ritmo del viaje en los pasos
acertijos de la historia
juego el de contar soñando
escaleras a otros sitios
signos de lo imaginado

Espéjulo

Espejito, espejito, ¿quién es el mejor juez de este rumbo?
Tú Narciso Reyes, tú.
Qué rostro es ese, es el rostro, es el rostro del acusado.
Váyase, yo, yo, yo…, yo no lo maté. Usted ya estaba muerto en vida. Sus culpas le habían matado el interior de su identidad. Yo no fui ¿No escuchó lo que dijo el cristal de mí reflejo? Soy el mejor juez de este rumbo, así que se me larga del espejo de mi baño en este mismo instante… No, aléjeme sus manos, aléjelas.
¿Qué dices espejito, espejito?, que quién es el mejor acusado(a) de este rumbo…
¿No lo será él por matar al amor y venirse a morir a mí juzgado?, ¿o sí?
No, no otra vez. Largo de mi espejo he dicho.

La vida nunca es justa me oye, pero usted ya estás muerto(a). Dígame ¿Es más justa la muerte que la vida?
El inocente, ese es el mejor acusado de este mundo, porque responde las preguntas del juez sin miedo, sin vacilación, y queda libre de duda pero, ¿quién es el inocente más inocente de este rumbo? Usted no era inocente o no se hubiera deja…

Absolución

¬ ¿Quién es esta persona?
¬ Dice que ha cometido un crimen señor Juez.
¬ Aguarden, no se vayan. Quédense aquí por si los necesito.
¬ Sí, señor.
¬ ¡Usted! ¡Levante su rostro que no le veo al piso nada de interesante!
¬ ¿Así que ha cometido un crimen? Hace unos veinte años que no llegaba aquí alguien a entregarse libremente. Mire que desgarbado(a) luce.
¬ ¿Qué crimen cometió usted si puede saberse?
¬ ¡No puede hablar!
¬ ¿Será que un culpable no pueda hablar secretario Meléndez?
¬ ¡No se burle!, esto es cosa seria
¬ ¡Qué comience el juicio entonces! Ya sabe las reglas, responda sí o no con la cabeza según la respuesta que quiera dar.
¬ ¿Es usted casado? No. Bien. ¡Qué quiere!, ¿por qué se me acerca de ese modo y me enseña sus manos?
Meléndez sosténgalo(la).
Tendré que dejarme de introductorios
¿Ha cometido usted un robo? Niega.
¿Una falta al orden público? ¿Un asesinato? Ha asentido con la cabeza.
¡Suélteme la ropa por favor! ¡Meléndez, le dije que no le quitaras el ojo de encima!
¬ Se está mur…

Inquisitorio

Está en esta entrada porque considera que es una persona de buen juicio, o le han dicho que lo es, ¿cierto? Asienta con la cabeza si sí y muévala de un lado a otro si no. Ha movido la cabeza en señal afirmativa. Bien.

Por juicioso se entiende alguien cuerdo, prudente, reflexivo, con sentido común, lógico, consecuente, incluso sabio y formal. Me asiente como si todas estas brillantes palabras fueran de su competencia, ¿no es verdad?

¿Qué pasa con el juicio hoy día? Le doy una pista. Espejito, espejito ¿quién es el (la) más hermoso(a) de este reino? Sí señor(a) que bueno que es consciente, el juicio es un espejo de usted mismo, el cual refleja con las demás personas. Si usted es colérico, tratará a las personas de acuerdo a su cólera; si es neurótico, de la misma manera se dirigirá a su prójimo; si pone sus actividades personales antes de las de cualquiera, todos serán menos que usted en lo que sea que hagan, así se rompan el lomo en una oficina, un despacho, una editorial,una escuela,…

Dedicatoria

Dedico esta serie de poemas a mi mamá, Eloísa Gottdiener, a mis hermanas Isaura y Alina González (a las tres: en la Unidad); a Alejandra Vega Hernández (en su duelo), a José Alberto Conrado Flores (en su complicidad), a Eduardo Alarcó Azuela (en su silencio); a Susana Esquinca (en su alegría), a Raquel Huerta Nava (en su generocidad), a Luis Eduardo Vargas Osornio (en su franqueza). Y en sí, a todos los amigos(as) que reconozcan en su interior, las edades del Sol.

Espíritu de Tiempo/Espíritu sin Tiempo

Espíritu de Tiempo


-Apártate de mi;

él no respondió.

Ella se dirigió a otros

-¿Quién le dijo al Tiempo
que podía imponer sus soles?

- No los impone,
dijo uno,
cada quién los siente.
Podría ignorarlos si quiere;
su espíritu se volvería de roca
y en ella golpearían,
sin día, sin noche,
las olas.

-¿Y usted quién es para juzgar al Tiempo?,
dijo otro.
¿Acaso usted no se impone ante nosotros
para acallarlo?
Nadie ha podido con él.

-Pequeña ,
dijo un último,
¿qué te han hecho esos soles?,
si dan el calor a la aurora,
el candor del medio día,
el celaje de la tarde,
el aviso de la luna en la noche;
y te han dado a ti
la paleta de tus emociones
para que la combines
con los juegos de luz
a tu antojo.

Bajó su mirada,
el corazón se pobló de murmullos
que, indescifrables, sólo sentía vibrar en su oído;

esa fue la respuesta del Tiempo



Espíritu sin Tiempo


¿Si te quito tus emociones, te quito la luz?,
¿qué harías?,
¿dejarías de sentir o sentirías más?
Si no hubieras visto la reconstrucción de tu adentro,
¿valorarías?,
¿sabrías lo que es la …

Edad Selenia (Noche)

Dice Luna

En tu corazón ha nacido el sol,
el sol alumbra a los hombres de la Tierra;

yo dibujo su silueta cuando cae la noche,
su luz es a mi imágen un espejo.

Levanta la mirada.
Su cuerpo, roca entera.
En ella todo organísmo cobra forma en uno
...........................................................[solo.
Pulveriza la roca,
es su corazón el que tiembla y la derriva.

Dice ella

La luna en sus facetas
es cada una de las mujeres.

(Luna calla)

¿El día, la noche son padres del tiempo?

Dice Luna

— Todos tenemos un sol y una luna,
todos somos las edades del sol.

En su cuerpo el corazón extiende los rayos,
sus dedos tiemblan.

Edad Ocre (Atardecer)

El sol descendió hacia la montaña.
Ella guardó las aves de la tarde en su pecho,
las que le enseñaron lecciones de ternura.

La barranca empezó a cerrarse,
así las grietas, fisuras, reflejos.
El sol se hundió en las faldas de la montaña,
se tiñeron las nubes hasta apagarse,violáceas.

La luna se elevó con el silencio en los labios.
Ella sintió la luz del sol alumbrar su corazón.

La noche cubría el cielo,
en ella amanecía ella.

Edad Aurea (Cenit)

La luz reveló su figura,
despertaron emociones colmadas de sol,
calientes, insoportables a la piel que las resguarda.
Surgió el miedo; amor contenido bajo el ala del corazón .
Oyó el silencio parlante de lo que sin decir dice,
sintió el bombeo de su sangre siguiendo laberintos.

Detrás de los ojos la imaginación del amor,
extranjera que pasa, seduce y se desviste a solas,
la vio reflejarse en el espejo de linfa,
reírse a carcajadas, desvanecerse.

Su alrededor polvo de luz
ascendente espiral en el cuello de la barraca.
Gritó entonces...
-Has un hombre a mi imagen y semejanza.

Respondió la marea en su corazón,
resonancia en su adentro,
música de su adentro,
pausa hacia adentro,
luna oculta.

Su respiración olía a mar
sus labios cristales de sal.

Pidió a la aurora le devolviera su presencia.
No había voces, no había dios, no había ella.
Asomó su rostro en el espejo de linfa,
resbalaron sus máscaras, las abrasó el resplandor solar,
sintió el calor de su corazón estremecerse
y fue ella, por un instante,
amándolo.

Edad de canto (Aurora)

El silbido del volcán exhala los rojos de la aurora.
En el claro de la barranca se refleja la ciudad,
diluída entre las ondas, repentina.
Apabullante el vacío sin recuerdos,
ni pasado, ni futuro; el presente, desierto.
Su rostro innombrado,
las gotas salinas recorren sus mejillas,
son el temblor más fino del agua.

El canto de piedra resguarda los sonidos
sin lenguaje o articulación de la memoria.

La recorre el miedo como sombra ,
intuye las respuesta de un Dios.


—¿Acaso no te encontraste ahora
que la sucesión de tus dudas,
tus recuerdos y anhelos se aleja?
Cocemos el futuro,
recalentamos el pasado,
y pasa crudo el presente sin divisarlo.
Ahora te estremeces y saboteas la realidad
la que te desbarranca y te deja sin adelante o atrás.
¿Acaso no te encontraste ahora que ves más allá de un nombre
que tu rostro te dice lo oculto ayer no por olvido?

Ella busca su rostro en el espejo de agua,
el agua lo da y ella lo observa.

Las ondas se alejan,
con ellas la nostalgia del pasado, del futuro.

El resplandor del sol cin…

La edad del Sol

Las soledades vividas equivalen las edades del Sol,
al decirlo tiembla ser adentro, quiebra medio ser;
no la parte en dos la grieta,
deja una barranca donde entra el silbido del viento
y la lluvia forma una cañada al erosionarse las rocas.

Empieza la conformación de la nueva era.
La tierra no se define con libertad,
cuestionan los designios la luz,
aquella que entró hasta iluminar el fondo.

No son demonios, son pensamientos
seres que maldicen su corazón,
recuerdan.
Es su propio ser que intenta cubrir la barranca;
en ella han nacido peces,
crecen flores y árboles silvestres,
caminan pequeños animales.

Lamió sus heridas, las que quedaron tras el deslave,
asomó su rostro al precipicio, la luz giraba hasta el fondo
descendiendo en espiral hasta tocar el espacio naciente.

Bajó lento las rocas hasta el claro del agua
¿Quién eres tú?, no eres yo,
ondeó la imagen fluída.
¿Quién eres tú?, no yo,
ondeó la imágen de linfa.
¿Acaso existes tú, acaso?

Miró a los peces, los animales,
el deslave en los muslos.
Miró el abismo r…

Lázaro y sus mujeres

Levántate Amargura, cada vez tenemos noches peores. Tu y yo desnudos en la misma cama no provocamos marea alguna, ni baja ni alta, es peor que el Mar Muerto, pe-or-que-el-mar-muer-to, ¿me oíste? Ya es tarde, tengo que ir al trabajo. Mi secretaria Dolores me espera con un fajo de papeles mayores al fajo de mi salario. Y luego además te ladeas del otro costado. Ayer hablé con Angustia, mi jefa, te he hablado de ella. Es una mujer hombruna y parca. Habla con monosílabos y si acaso articula más palabras es en las juntas donde re-mar-ca-sus-pa-la-bras-co-mo-pa-ra-ha-cer-nos-en-ten-der -cual- ni-ños-de-pri-ma-ria-su- man-da-to . Tiene una voz chillona inaguantable. Y hoy hay junta..., ¿sabes lo qué es eso?, de dos horas. Levántate, floja, de por sí no me das placeres y para colmo te quedas allí echada. Yo que quisiera mi desayuno, mi taza de café caliente, unos huevos a la mexicana. Está bien, bajaré a hacérmelos yo. Desde que se fue Prudencia, no hay buena comida aquí. Y tu sólo me gritas,…

Supuestos

El tedeum de los pájaros:
oración guardada en el bambú de un dios espiga.
Escucha el trino, su tránsito.
Seis de la tarde,
deslagaña pensamientos.

No contempla afuera desde días.
Desconoce los accidentes de la mañana:
que el restaurante de la esquina cambió de nombre,
que alguién habló en tres ocasiones buscándole,
que el atardecer se fundió en violeta metálico.

Las calles fueron imagen adentro,
avenidas en siga recorriendo la cabeza,
detonantes de realidad ante la salida de todos sus pasos,
pausas:los que caminan, los que ruedan, los que acechan
los que preguntan-
¿Sabe usted llegar...?
No, sí, aquél sabe.

Escucha el tedeum de los pájaros
de pronto ruido ajeno al manumiso.
La noche le deja un secreto en su oído

Libérate de tu libertad.