lunes, 5 de julio de 2010

Espíritu de Tiempo/Espíritu sin Tiempo



Espíritu de Tiempo


-Apártate de mi;

él no respondió.

Ella se dirigió a otros

-¿Quién le dijo al Tiempo
que podía imponer sus soles?

- No los impone,
dijo uno,
cada quién los siente.
Podría ignorarlos si quiere;
su espíritu se volvería de roca
y en ella golpearían,
sin día, sin noche,
las olas.

-¿Y usted quién es para juzgar al Tiempo?,
dijo otro.
¿Acaso usted no se impone ante nosotros
para acallarlo?
Nadie ha podido con él.

-Pequeña ,
dijo un último,
¿qué te han hecho esos soles?,
si dan el calor a la aurora,
el candor del medio día,
el celaje de la tarde,
el aviso de la luna en la noche;
y te han dado a ti
la paleta de tus emociones
para que la combines
con los juegos de luz
a tu antojo.

Bajó su mirada,
el corazón se pobló de murmullos
que, indescifrables, sólo sentía vibrar en su oído;

esa fue la respuesta del Tiempo



Espíritu sin Tiempo


¿Si te quito tus emociones, te quito la luz?,
¿qué harías?,
¿dejarías de sentir o sentirías más?
Si no hubieras visto la reconstrucción de tu adentro,
¿valorarías?,
¿sabrías lo que es la grieta?

Ignórame cuando quieras,
arrancame las manecillas;
volveré a ti siempre
a recordarte las horas.

No puedo quitarte tus soles;
si acaso puedo hacer
que el segundero guarde silencio
y las manecillas caminen en puntillas.

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