Un poema, si lo es acaso, escrito en el tren a Strasbourg el 26 de febrero del 2011

El tiempo es el sucesor del hombre,
hereda el cúmulo de sus sueños y pesadillas,
el polvo de su historia que elabora señales
como el humo.

Acaso cronómetro o calenda,
secuencia de los días,
o un dios que mueve las manecillas.

Ni la ciencia cierta conoce el paradero del tiempo.

Aún así, tiempo y hombre caminan juntos,
salvo cuando el hombre sueña;
allí, el tiempo se detiene, lo observa
y curioso colecciona,
los fragmentos de sus sueños.

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